Cayetana Álvarez de Toledo, ¿hija de un marqués terrorista?

El marquesado de Casa Fuerte estuvo vacante durante 20 años tras la muerte de su abuelo, Illán Álvarez de Toledo. Su padre, Jean, fue a los tribunales para recuperar esta distinción familiar.

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Cayetana Álvarez de Toledo nació en Madrid, 1974 y el interés sobre su figura ha ido creciendo de forma continuada. Su marquesado, el de Casa Fuerte, que lleva aparejado Grandeza de España, llegó a ser tendencia en Twitter cuando intervino en un debate en los pasados comicios.

El duro discurso de la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que acusó al vicepresidente Pablo Iglesias de ser “hijo de un terrorista” y pertenecer “a la aristocracia del crimen político” eclipsó todo lo demás, incluida la intervención de su líder, Pablo Casado. Álvarez de Toledo respondía así a las palabras de Iglesias que constantemente –también el pasado miércoles- alude a su condición de marquesa.

¿Cuáles son sus orígenes aristocráticos?

Este título nobiliario fue otorgado en 1708 por el rey Felipe V a Juan de Acuña y Bejarano, virrey criollo de Nueva España durante la colonización de América. A lo largo de cuatro siglos, esta distinción pasó de generación en generación hasta el abuelo de Cayetana, el aristócrata de origen español nacido en Nápoles Illán Álvarez de Toledo, “un soñador romántico, arruinado y amigo de Proust, Danunzio y los músicos de la época”, en palabras de su nieta. Illán se casó con Ivonne Giraud, la abuela de la política del PP, una violinista de una familia burguesa de Marsella a la que conoció en en el ambiente parisino de la preguerra. Tuvieron tres hijos: Flavia, François, que falleció a los cuatro años de nacer, y Jean, el padre de Cayetana.

Cuando estalló la segunda Guerra Mundial y los nazis invadieron Francia, los Álvarez de Toledo se desperdigaron por el mundo. “Mi abuela se fue con mi padre a Nueva York, mi abuelo se va por otro lado y mi tía Flavia decide quedarse en el París ocupado con su novio”, dice Cayetana. A la muerte de Illán en 1962 a los 80 años, el marquesado de Casa Fuerte quedó vacante durante 20 años. Ningún miembro de su familia solicitó la sucesión. Hasta que en 1981, Alonso de Heredia y del Rivero, marqués de Bedmar e hijo de un gentilhombre de Alfonso XIII y de una dama de la reina Victoria Eugenia, lo rehabilitó.

Este familiar de Illán, ya fallecido, cumplía con los requisitos para lograr tal efecto, ya que “el título no había estado en situación de caducidad durante cuarenta o más años”, y él “tenía un parentesco con el último poseedor legal que no excedía del sexto grado civil”. El abuelo y el tatarabuelo del abuelo de Cayetana también habían sido marqueses de Bedmar, distinción concedida por Felipe II al cardenal Alonso II de la Cueva y Benavides.

A la muerte en 1983 de Alonso de Heredia, el marquesado de Casa Fuerte siguió su curso en la rama de los Heredia y fue a parar a su nieto, Julio Heredia Halcón, quien solicitó la sucesión en 1985. Julio fue marqués de Casa Fuerte durante poco tiempo. En 1990, el padre de Cayetana, Jean Álvarez de Toledo, recurrió a los tribunales para recuperar el título nobiliario que había llevado su padre. La Audencia Provincial de Madrid falló a su favor y el 18 de mayo de 1992 el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba la orden en la que se mandaba cancelar la Real Carta de Sucesión a Julio Heredia y expedía una nueva a Jean. Éste llevó la distinción hasta su muerte en 2012. Tenía una hermana mayor, Flavia, pero entonces no se reconocía la igualdad de derechos del hombre y la mujer en la sucesión de títulos nobiliarios, algo que no fue posible hasta 2006 con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero, ¿cómo consiguió la política del Partido Popular este título nobiliario si tiene hermanos mayores? “Mis hermanos viven en Francia y no tienen mucho vínculo con España, así que se acordó que me lo quedara yo”, explica sin mucho interés Cayetana, quien posee tres nacionalidades, francesa por su padre, argentina por su madre y española, desde 2008, “por nacimiento y decisión”. Así ha sido la azarosa existencia del marquesado de Casa Fuerte, el título del que ahora presume Cayetana, la segunda mujer de su familia en ostentarlo.

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De padres e hijos

Volviendo al insulto propiciado por la política, tildando de “terrorista” al padre de su rival político Pablo Iglesias, uno de los vicepresidentes del gobierno: la base del insulto es que el padre, Francisco Iglesias, luchó contra la dictadura de Franco y los suyos en las filas del FRAP, varios de cuyos militantes fueron asesinados por el régimen franquista.

El FRAP fue una de las muchas organizaciones de la resistencia antifascista en España, activa durante los últimos años de la dictadura y hasta el referéndum constitucional de 1978, poco más o menos.

La dictadura franquista, cuyos consejos de guerra, asesinatos y represión no cejó ni un solo día, fue combatida durante sus 40 años de existencia por diferentes organizaciones antifascistas y por todos los medios de lucha. A la señora marquesa diputada, la figura de un luchador más, uno de muchos, antifascistas como fue el padre de su rival político le merece el título de “terrorista”. El señor Francisco Iglesias fue militante del FRAP y, mientras pudo y como pudo, luchó contra la dictadura. Fue detenido, torturado y encarcelado.

Como también saben bastantes personas, la dictadura de Franco lo fue gracias a la ayuda militar y económica del régimen nazi de Hitler y del fascismo italiano de Mussolini. Y fue la única dictadura de corte nazi-fascista que sobrevivió intacta a la Segunda Guerra Mundial, en función de los intereses hegemónicos de EEUU en y hacia Europa cuando se decidió desencadenar la llamada guerra fría contra la URSS.

En una típica entrevista adulona de esas que tanto abundan en nuestra prensa, la Marquesa Cayetana Álvarez de Toledo se refirió a otro señor y a otro padre, al suyo precisamente, para informarnos de que habría pertenecido a la resistencia francesa, (El Mundo 8 de agosto 2015).

Quizás, pese a su título de historiadora,  no sepa que la nombrada resistencia francesa lo fue contra los ocupantes nazis de Francia (esos mismo nazis que estuvieron en España apuntalando la dictadura de Franco, entrenando a sus policías en medios de tortura, y que seguían sosteniéndola) y que la repetida resistencia luchó con las armas en las manos contra los amigos y homólogos de Franco y sus colaboradores. Y en esa lucha hubo muertos por ambas partes, claro, ¿se podía combatir a los nazis de otra manera, quizás mediante el psicoanálisis o la meditación trascendental? Si es así, alguien debería habérselo dicho a Churchill, a Roosvelt, a Truman, a De Gaulle, a Stalin y a los judíos, entre otros, se habrían ahorrado millones de vidas.

También debería saber que los nazis calificaron a los miembros de esa y cualquier otra resistencia en los países que ocuparon o en los países con los que se aliaron, como de terroristas y de bandas terroristas. Así que su padre, siguiendo los criterios de la hija, habría sido un miembro de las bandas terroristas contra el nazismo.

Fuentes: Vanity Fair // Público

 

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