El esoterismo alemán, ¿mito o realidad?

El ocultismo nazi, es el conjunto de prácticas, costumbres o conocimientos ocultistas y esotéricos que se llevaron a cabo durante el periodo los orígenes y formación del Tercer Reich. Estos buscaban promover los fundamentos históricos, biológicos y morales del pueblo alemán y la raza aria; básicamente, tratando de encontrar una justificación a sus acciones a partir de la retórica del pasado tradicional.

librosnazisdebrujerias

Encontramos la raíz de este esoterismo alemán ya en el S. XIX y a principios del XX, cuando Guido von List creó la Alta Orden Germánica en 1912. Esta orden fue el antecedente de la posterior sociedad Thule (debe su nombre al emplazamiento geográfico de la capital de Hiperborea en la mítica Altlantida), dirigida por Rudolf von Sebottendorf, quien antes de crearla estuvo en contacto con organizaciones de la masonería turca que practicaban la iniciación. Este hecho lo contaba el propio von Sebottendorf en sus escritos, pero no dejaba claro si él también llegó a realizar esos ritos de iniciación. Probablemente, fue este enigma el que posteriormente ha dado alas al pensamiento de Hitler como ‘médium’ difundido por escritores de posguerra al pensar que en esta sociedad secreta se realizaban iniciaciones.

La Ahnenerbe

La sociedad Thule comenzó en un principio con el fin cultural e ideológico del ariosofismo, movimiento ocultista y tradicionalista ario. La ariosofía es uno de los precedentes del imaginario del ocultismo nazi, sus origines se sitúan a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Algunos la definen como el conocimiento relativo a los arios (desde el concepto germánico) y otros lo definen como un conjunto de teorías racistas ocultistas. En sí, esta concepción se basa en el pangermanismo alemán o mitología previa al establecimiento de la nación Alemana y sus predecesoras, como el Sacro Imperio Romano Germánico; es decir, los antiguos pueblos germánicos.

Posteriormente, Hitler entró en la Sociedad Thule  a través de Rudolf Hess, que comenzó a derivar en fines más políticos que místicos y terminó por ramificarse en 1935 en una segunda sociedad no permitida por Hitler, o al menos no reconocida: la Sociedad Ahnenerbe (Oficina para el Estudio de la Herencia Ancestral). Fue una organización fundada en 1935 e integrada a la SS en 1937 por inspiración y a cargo de Henrich Himmler, bajo un carácter tradicional que se centró en encontrar el origen de la raza aria. Sus trabajos recayeron en la arqueología y antropología, investigando sobre las runas, la esvástica y la procedencia de los arios, con el fin de comprobar la doctrina de la raza pura. Himmler fue protagonista de diversas expediciones manteniendo contacto con diversos países y regiones como España, Egipto, Francia o el Tibet, haciendo énfasis en la búsqueda de diversos tesoros de la tradición como el Santo Grial, la Lanza de Longinos, el Arca de la Alianza, las Trece Calaveras de Cristal o la Mesa de Salomón.

La organización Ahnenerbe fue declarada criminal al finalizar la guerra, ya que llevó a cabo experimentos con prisioneros de los campos de concentración. Tales como despresurización en cámaras, congelación e inyección de enfermedades, entre otros.

"Wolfsschanze", Adolf Hitler mit Stab
Theodor Morell junto a A. Hitler, detrás de Martin Bormann y Nicolaus von Below en Wolfsschanze en 1940.

Sociedad Vril

La Sociedad Vril se fundó en Berlin en el año 1918. Era una organización pseudocientífica y esotérica que obtuvo su nombre de una sustancia nombrada por el novelista británico Edward Bulwer-Lytton en su libro The Coming Race or Vril: The Power of the Coming Race, algunos tomaron el texto como una descripción verídica sobre la existencia de una raza superior. La sociedad creía en la existencia de seres sobrenaturales y superiores que vivían en la profundidad de la tierra, con los que la sociedad intentó contactar para que les diera su mágica sustancia. La sociedad fue fundada por Karl Ernst Haushofer (uno de los fundadores del PartidoNacionalsocialista de los Alemanes Trabajadores), hombre con gran interés en las culturas india y tibetana y uno de los principales ideólogos del Lebensraum o espacio vital (relación entre espacio y población, asegurando que la existencia de un Estado quedaba garantizada cuando dispusiera del suficiente espacio para atender a las necesidades del mismo)

En un primer momento estuvo formada por un grupo de médiums psíquicas femeninas dirigidas por la Sociedad Thule por medio de María Orsitsch, que afirmaba tener comunicación recibida de los arios que en el suponer de los esotéricos ocultistas y racistas nazis, residían fuera de la Tierra. Al parecer según las creencias y la posterior re-afirmación de los esotéricos nazis con la llegada del III Reich, las teorías dictaban que estos extraterrestres visitaron la Tierra y se establecieron en la zona Sumeria, y la palabra Vril fue supuestamente formada a partir de la palabra sumeria antigua Vri-Il, ‘como dioses’.

Existe la creencia que los miembros de la Sociedad Vril incluyeron entre sus filas más destacadas a los mismísimos Adolf Hitler, Alfred Rosenberg, Heinrich Himmler (Sociedad Thule), Hermann Göring, e incluso, e incluso el médico personal de A. Hitler, el Dr. Theodor Morell. Estos a su vez, fueron los miembros originales de la Sociedad Thule, que supuestamente se unieron a la Sociedad Vril en 1919. El NSDAP (Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes) se cree, fue financiado ya por la Sociedad Thule a comienzos de 1920, un año después de la unión de las hermandades ocultistas alemanas.

Con Adolf Hitler en el poder en 1933, tanto la Sociedad Thule y como la Sociedad Vril supuestamente recibieron respaldo oficial del Estado alemán para los programas de desarrollo continuo, de toda una serie de programas tecnológicos dirigidos tanto a los vuelos espaciales como posiblemente, con investigaciones sobre maquinaria de guerra extremadamente moderna para la época.

La existencia de una Sociedad Vril fue defendida por primera vez en 1960 por Jacques Bergier y Louis Pauwels. En su libro El retorno de los brujos, publicado en 1960 afirmaban que la Sociedad Vril era una comunidad secreta de ocultistas que surgió en Berlín antes del ascenso de los nazis, era de hecho una especie de círculo interno de la Sociedad Thule.

Expedición al Tibet

Empieza con la paradoja de la invitación por parte del gobierno tibetano a los alemanes para celebrar el nuevo año (tradición del Losar) en 1938. La sociedad Ahnenerbe contó para la ocasión con el liderazgo de Ernst Schäfer, conocido cazador y geólogo alemán que ya había realizado varias expediciones en los años anteriores por cuenta de un estadounidense. En esta expedición de 1938 le acompañaron Karl Wiemert, Ernst Krause, Edmun Geer y Bruno Beger, quienes realizaron numerosas pruebas tanto a las gentes del Tibet como a nivel geológico y documental. De hecho, al finalizar la Segunda Guerra Mundial fueron hallados en Berlin varios documentos primitivos del Tibet y un tratado de amistad de Dalai Lama con la Alemania de Hitler.

El enigma de lo que en el Tibet se buscaba sí enlaza directamente con la parte más misteriosa y oculta de las diferentes versiones que hasta ahora se han dado sobre este tema. Aun así, en este afán de Himmler por encontrar esa base ancestral que lo relacionase todo, un equipo de arqueólogos de renombre de la época como Erika Trautmann y él, visitaron algunos enclaves de gran importancia en España en el año 1940 tales como Toledo o el Santuario de Montserrat en Cataluña. Quien por aquel entonces era el máximo responsable de la arqueología española, Julio Martinez Santa-Olalla, hizo de guía para mostrarle estos lugares esotéricos de la geografía española que le serán de gran ayuda, ya que no volvió con las manos vacías a Alemania (tanto a nivel material como a nivel científico-ideológico).

Gruppe von HJ-Jungen

El matiz religioso del nacionalsocialismo

Las sociedades esotéricas estaban bastante presentes a lo largo de Alemania, los masones, rosacruces y religiones como el budismo, eran practicados por muchos ciudadanos alemanes. Sin embargo, con la llegada de Hitler al poder, muchas de estas desaparecieron, incluso la sociedad Thule fue prohibida, pues representaban una rivalidad para la nueva doctrina religiosa nazi, por lo cual se debía eliminar todo enemigo ocultista. En tanto a las religiones, no es clara la percepción de Hitler al cristianismo, algunas veces hacía mención de esta como un creencia defectuosa infestada por el judaísmo. Esto varió mucho, pues no es raro encontrar algunos diálogos entre el dictador alemán y la Santa Sede. Por otro lado, Hitler respetó el budismo, una razón que se puede esgrimir en las ideas de  Karl Ernst Haushofer y su interés por posiciones geográficas que practicaban dicha religión. Otra razón es fue que no quería tener un trato desfavorable con Japón, lugar donde se practica esta creencia religiosa.

A pesar de no estar directamente relacionado, no debemos pasar por alto que durante las primeras décadas del siglo XX se crearon varias organizaciones juveniles alternativas y cercanas al esoterismo del que venimos hablando. En concreto en 1924 se funda la Liga de los Artamanes. Esta agrupación juvenil tenía como base un fuerte antisemitismo y dedicaban sus esfuerzos al trabajo de la tierra como medio de regeneración vital ante el mundo moderno. Tenían prohibidos todos los vicios o costumbres que les pudiesen alejar de tal revitalización (relaciones sexuales, tabaco, alcohol, etc.) y dedicaban su tiempo libre a las danzas tradicionales y la celebración de festividades como los solsticios. También los Wandervogel, movimiento juvenil paralelo a los Artamanes, surgieron como elemento contracultural proponiendo la mejora personal mediante la experiencia emocional directa, todo ello frente a la política tradicional y el racionalismo como solución a la crisis.

De lo que no podemos dudar es de lo que Hitler denominó Volksgemeinschaft, comunidad conocida por su ideal de sociedad aparentemente armoniosa y sin conflictos. Dicha comunidad tenía como base “el hombre folklórico, orgánico y temeroso de Dios”. Y es que, música, poesía y demás artes jugaron un papel esencial en Alemania como elemento claramente observable en las HitlerJugend (juventudes hitlerianas), que mostraba con toda plenitud ese deseo de abrazar las necesidades no racionales de la unidad espiritual, que no fue otra cosa que el antítesis ideológico de Hitler ante lo que denominaron como ‘sociedad moderna”’.

Como conclusión podemos decir que aunque se busquen bases objetivas en el fondo del esoterismo alemán sólo se llegarán a elementos finales sin trascendencia real. No debemos hacer otra cosa que ponernos en la situación de una época en la que la crisis intelectual era palpable y en la que el racionalismo más estricto había colapsado. Todo ello fue un excelente caldo de cultivo para que surgieran sociedades dedicadas al desarrollo intelectual y personal para conformar una ideología que fuera fructífera en el seno de un país devastado, pero alejada de la sabiduría oculta, los pactos con fuerzas oscuras y los hombres superiores desconocidos..

Fuentes e imágenes: UnSiglodeGuerra // ArchivosHistoria // Wikiwand

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