¿Qué hacer con el Valle de los Caídos, más allá de los restos de Franco?

Pedro Sánchez no quiere que Estados Unidos, Bélgica y Alemania desayunen la exhumación de Franco con un periódico que inmortalice la intervención de los antidisturbios junto a la tumba del dictador. Decenas de los partidarios del régimen franquista amenaza con presentarse allí para evitar el traslado del féretro…

El gobierno de Pedro Sánchez quiere sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Pero, más allá de esto, ¿qué hacer con el monumento, con el recinto, con los otros cadáveres, con la simbología fascista? ¿Hay que intervenir a fondo? Se entrecruzan historia, ideología, arquitectura, simbología …

El conjunto monumental construido entre 1940 y 1958, en pleno franquismo, fue como un homenaje a los “héroes y mártires de la Cruzada” que “legaron una España mejor”, es decir, a los que lucharon y murieron por Franco durante la Guerra Civil, como deja claro la orden firmada por el dictador en 1940. No para la reconciliación, ni para ambos bandos, como se reinventó más tarde el franquismo.

Además de emplear a personal contratado, también se construyó con el trabajo de presos políticos bajo las normas del Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo, un organismo que hizo posible la utilización de los presos políticos como mano de obra y su explotación laboral a cambio de una reducción de la condena. Este sistema de trabajo está reconocido, entre otros, en el informe de expertos encargado por el gobierno de Zapatero.

La lápida de Francisco Franco se encuentra a los pies del altar mayor de la basílica del Valle de los Caídos. Tras la muerte del dictador, después de 36 años en el poder, el Consejo de Ministros decidió la forma en que se debía llevar a cabo el sepelio, de acuerdo con Juan Carlos I, ahora Rey emérito, quien ordenó por escrito al abad de mausoleo, Luis María de Lojendio, que se le diese sepultura allí.

Además de los principales impulsores del Movimiento Nacional, en el Valle de los Caídos descansan los restos de aproximadamente 34.000 fallecidos durante la Guerra Civil, tanto militares de los dos bandos como civiles. Conocer el número exacto es una tarea casi imposible porque no existen fichas de entradas de los difuntos y porque muchos de ellos llegaban en pésimas condiciones.

En el Valle hay una iglesia –la basílica del Valle de los Caídos– donde están enterrados en diferentes criptas y pisos 33.833 cadáveres, de los cuales 12.410 son de personas desconocidas, entre ellos 203 mujeres, lo que lo convierte en la mayor fosa común de España. En muchas de las sepulturas sólo quedan huesos, pero no cuerpos enteros, como se reveló tras la exhumación de 133 cadáveres en 1980 —la primera vez tras el franquismo— a petición de los nietos de un grupo de republicanos navarros que no encontraron los cráneos de sus abuelos.

Restos de un columbario donde se encontraban cuatro cadáveres exhumados (El Confidencial)

Preguntamos a tres expertos, que consideran que debe convertirse en un centro de interpretación sobre el franquismo:

Queralt Solé Barjau, profesora de Historia Contemporánea de la UB:

“Lo primero que se debería sacar del Valle de los Caídos, si estuviéramos en una sociedad donde no estuviera tan presente sociológicamente el franquismo, sería sacar los más de 33.000 muertos que están enterrados dentro.”

“Desde el momento que el Valle de los Caídos se mantiene tal como está se consigue lo que el franquismo pretendía, que era su pervivencia en la cotidianidad de los españoles. Y el continuamos viviendo constantemente en nuestro día a día.”

“Aquella cruz, vista a kilómetros de distancia, tiene una actitud absolutamente activa hacia todos aquellos que siempre están bajo la áurea, el dominio, la presencia y el recuerdo de la dictadura.”

“Vale la pena que un edificio fascista sea aprovechado el siglo XXI para la gente joven, que a veces no tiene muy claro qué sería la dictadura.”

Xavier Hernández Cardona, catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales y museógrafo:

“Yo en un monumento de concordia no creo mucho, porque esto de la concordia viene de la idea del posfranquismo que todos tuvieron la culpa.”

“Con los restos de cadáveres que se encuentran enterrados, tendremos que tener trabajando al menos una docena de antropólogos o forenses, y hay trabajo para varios años. Pero hay que hacerlo.”

“De la cruz se debería hacer una demolición controlada. Derribar y hacer una pasarela que pasara por encima de los escombros. Por qué? Porque hay monumentos que por su potencia emblemática serán destruidos. y la cruz del Valle de los Caídos es el símbolo de 40 años de franquismo y de 40 años de posfranquismo. ”

Hilari Raguer, historiador y miembro de la Comisión de Expertos del Valle de los Caídos 2011:

“Los restos que las familias reclamen permitirá que los retiren y los entierren donde quieran. Por la humedad, los ataúdes se han podrido, se han derrumbado y los restos se han mezclado. Esto hace difícil identificar restos de personas concretas. ”

“Que se hicieran unas lápidas con los nombres de los que están enterrados allí en la medida que se pueda hacer esta lista.”

“José Antonio es un muerto de la guerra y puede estar enterrado allí, pero no se le debe honrar. No es una persona que merezca honores. Nada de tener ese lugar especial y distinguido. Que se ponga como los otros muertos.

Reuters

Los restos de José Antonio Primo de Rivera

El fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, es el segundo anfitrión más conocido del Valle de los Caídos. Hijo primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera, decidió entrar en política para defender la memoria de su padre, que consideraba denostada tras la implantación de la Segunda República. Tras conseguir entrar en el Congreso de los Diputados, aprovechó su escaño para lanzar un nuevo partido de inspiración fascista que se fusionó con otro grupo de la misma ideología, las Juntas de Ofensiva nacional Sindicalista (JONS).

El Gobierno republicano, consciente de la connivencia de la Falange con los golpistas que provocaron el estallido de la Guerra Civil, encarceló a José Antonio en Madrid y, posteriormente, lo envió a una prisión más segura en Alicante, donde fue condenado a muerte por un tribunal popular y fusilado. La muerte de José Antonio le convirtió en un joven mártir para el bando nacional que, al término de la guerra, trasladó sus restos al Monasterio de El Escorial y, un día antes de su inauguración oficial, al Valle de los Caídos,

Su féretro se encuentra desde entonces en la basílica del Valle de los Caídos, en un emplazamiento similar al que ocupaba en El Escorial y con una lápida idéntica bajo la que fue inhumado con una ceremonia solemne. El Congreso instó al Gobierno en 2017 a que trasladara los restos de José Antonio Primo de Rivera a un lugar “no preeminente” del templo, por lo que ésta es una de las medidas que podría reactivar el plan del PSOE.

Reuters

Fuente: TV3  // ElDiario.es // EpData

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3 comentarios en “¿Qué hacer con el Valle de los Caídos, más allá de los restos de Franco?

  1. Identificar los restos que sean reclamados por familiares y rendir honor a las víctimas del franquismo.
    En cuanto al monumento derribarlo para que las futuras generaciones solo sepan de su vergonzosa existencia por los libros de historia.

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