¿Es España un país de supersticiones?

Se estima que el esoterismo y la espiritualidad mueven anualmente 3.000 millones de euros en España. Más de 100.000 personas reconocen vivir de la práctica del esoterismo y la espiritualidad como empleo. En los medios de comunicación tanto tradicionales como el periódico como en los nuevos medios, incluidas aplicaciones para móviles, uno de las secciones más visitadas es la del horóscopo diario y mensual..

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Desde los primeros estadios de la Humanidad, el hombre siempre ha indagado en la espiritualidad como forma de comprensión de un mundo que le es desconocido y de difícil comprensión. Los dioses se han transformado según las culturas, adaptándose a la idiosincrasia de cada sociedad. Lo inexplicable se torna espiritual para el hombre.

En España arrastramos una larga historia relacionada con las tradiciones espiritualistas. A diferencia de los vecinos del norte, la Iglesia y su poder han estado presentes en la vida diaria, social y política hasta épocas recientes. Las velas para implorar a los santos que obren tal o cual milagro aún se encienden en muchas iglesias y en algunas viviendas.

Lo desconocido… de la mente humana y de la ciencia

Entre las largas tradiciones de consultas de índole espiritual en el ser humano, la de las relaciones de pareja es una de las que más solera guarda. Desde preparados con plantas para favorecer la fertilidad en las mujeres en tiempos prehistóricos -se tiene constancia del uso de plantas durante el Neolítico y los primeros asentamientos humanos-, a filtros amorosos para superar los problemas de intimidad con la pareja y conquistarla de nuevo.

En todos ellos se establecen los mismos patrones de comportamiento, según los especialistas en psicología de la mente humana: las personas que más espirituales se muestran tienen una psique débil, una autoestima baja, y en general son propensos a dejarse guiar por aquellas personas que les convencen de que su creencia es la verdadera. Este tipo de personas son los que más suelen acudir a los servicios de las tarotistas españolas y los servicios de autoproclamados profesionales del tarot. Tal es la industria que se ha generado en torno a esta actividad, que muchos dudan de su legalidad, que disponen de sus propios centros de formación, escuelas privadas y cursos de formación; e incluso se catalogan en guías de las mejores videntes.

Personas propensas a la ansiedad, personas propensas a las depresiones o a las adicciones son algunos de los perfiles que más utilizan este tipo de servicios ya sea mediante teléfono, en su mayor proporción, o por otro tipo de vías telemáticas, en clara minoría. Por contra, aquellos que tienen una personalidad más desarrollada, mayor capacidad de dar la vuelta a cualquier argumento y son líderes por naturaleza, tienden a mantener actitudes más escépticas.

Economía y salud, los grandes motores del espiritualismo de hoy

En España, el fenómeno del esoterismo y la espiritualidad ha vivido un importante repunte durante los años más duros de la crisis. Los psicólogos lo explican desde la óptica de que cuando todo parece ir mal, nuestro subconsciente genera estímulos negativos al cerebro que lo hacen más proclive a depositar sus esperanzas en todo tipo de soluciones. La espiritual incluida.

Es en estas crisis donde la economía merma cuando más dedicamos no solo a la contratación de servicios de videncia, sino que vamos más allá y adquirimos cientos de productos para combatir ese aparente ‘mal de ojo’: velas aromáticas para alejar los malos espíritus, velas para encontrar trabajo o encontrar algo mejor; velas para restaurar el karma del ambiente… Precisamente en el campo de la salud ha encontrado la espiritualidad una vía para llegar a un público más masivo. Las terapias alternativas como el Reiki, la paz interior y cientos de corrientes de bienestar espiritual pueblan las ciudades y pueblos a lo largo y ancho de la geografía española.

En este ámbito la batalla entre ciencia y psique es aún más cruenta, ya que los científicos se afanan en mostrar una y otra vez la inconsistencia de estas creencias, mientras que por otra parte, el bienestar personal de las personas que lo practican cuestionan per se la validez de los métodos científicos para investigar el alcance neuronal de estos tratamientos.

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El auge de curanderos y tarotistas

El mundo de la santería está muy unido al de los curanderos y los lectores de tarot. La fe a la que apelan desde las tiendas que venden amuletos y demás parafernalia con connotaciones religiosas sirve, en la mayoría de los casos, para que el sostén y el tratamiento de las creencias se lleven a cabo por personas individuales. Una simple búsqueda por Internet da como resultado una mezcla de estos negocios empresariales con actuaciones personales y números de consultas con un coste de llamada superior al habitual.

Esta actividad, generalmente poco legislada, pasa por un marketing que implica desde anuncios en portales de segunda mano hasta el reparto de octavillas a la salida del metro. Las consultas suelen ser en el domicilio del curandero, aunque también se ofrecen servicios ‘a distancia’, lo que supone por teléfono, previo ingreso correspondiente. Los más habituales son los curanderos y los tarotistas

Aceite “Garrapata” como atrayente, velas “Quiero trabajo pronto”, hierbas “pata de gallina” para burlar la justicia o solución para el baño “Leche de la Mujer amada”. Estos son algunos de los productos que se pueden encontrar en una santería. Aparte de inciensos, diferentes tipos de piedras o centenares de barajas de tarot. Estas tiendas, junto con las que se definen como “esotéricas”, surgieron hace poco más de una década, se extendieron a la periferia con la inmigración y mantienen su buena forma pese a la crisis.

Este campo, diluido entre lo mágico y la esperanza, mezcla una gama diversa de comercios que ofrecen amuletos, imágenes o símbolos de diferentes religiones como el budismo o el cristianismo. La principal es la yoruba. Este culto surgió a finales del siglo XIX en Cuba. Fue importada al país caribeño por los esclavos africanos, llevados principalmente del Congo y la zona occidental del continente. Su supervivencia se basó en la conjunción del catolicismo con los dioses u orishas tribales.

Pocos hablan. Solo el guineano Amadou. Este “maestro” ofrece sus poderes para resolver “mal de ojo, dolores de espalda y rodillas o impotencia”. Apenas quiere explicar sus labores. Cobra 30 euros por una consulta donde dice si puede o no resolver los problemas que le plantean. “No me gusta engañar”, reconoce. Lleva poco tiempo en el país y explica que utiliza productos africanos. “Ahora la cosa no está muy bien. Pocas llamadas, pocos clientes”, concede antes de que una voz lejana le ordene que no cuente nada más…

Imagen: Pixabay

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Un comentario en “¿Es España un país de supersticiones?

  1. ¿Se podría incluir a la clase política entre este grupo de magos, curanderos, tarotistas, chamanes, entre los que no dan ni una a precio de oro?

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