España en funciones 238 días, ¿puede funcionar un país sin gobierno?..

Este sábado se cumplen 238 días desde que España no tiene Gobierno. Este dato nos conduce directamente a la lista de los cinco países que más tiempo han estado sin Ejecutivo en periodo de paz. ¿Hasta cuándo puede prorrogarse esta situación? ¿Qué consecuencias tiene en el panorama político? ¿Puede funcionar un país sin Gobierno?..

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A la cabeza de este ranking se sitúa Bélgica, que en junio de 2010 inició una etapa de inestabilidad política que le llevó a una temporada sin Gobierno de 541 días. La segunda posición es para Moldavia con 528 días con Gobierno en funciones. Por detrás, Camboya con 352 días, Irak con 289 y completando este top five: España.

Bélgica: el récord

España es el segundo país europeo que más tiempo lleva sin Gobierno. Por delante, se sitúa Bélgica que en 2010 vivió una división interna entre la comunidad flamenca, la Comunidad francesa y la Comunidad germanófona que le llevó a batir récords. En junio de ese año, el partido republicano y conservador, Nueva Alianza Flamenca (N-VA), que entre otras cosas impulsaba la independencia de Flandes, ganó las elecciones con un Parlamento muy dividido. Con aquellas características, las negociaciones para formar la coalición gobernante necesaria en un sistema parlamentario se volvieron difíciles.

Finalmente, una gran coalición de seis partidos logró desbloquear la situación tras más de un año de negociaciones y el socialista francófono Elio di Rupo fue nombrado primer ministro, en un Ejecutivo con seis ministros francófonos y seis de Flandes. No obstante, durante todo este tiempo, Bélgica funcionó prácticamente con total normalidad, el Gobierno en funciones no hizo grandes reformas, pero continuó trabajando.

España bloqueada

En nuestro país, la irrupción de los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos dibujó, tras las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, un hemiciclo muy fraccionado. El bipartidismo comenzó a resquebrajarse y conseguir mayorías absolutas se convirtió en toda una odisea. Tanto fue así que los líderes políticos, con investidura de Pedro Sánchez de por medio, fueron incapaces de llegar a un acuerdo para formar Gobierno y se convocaron segundas elecciones para el pasado 26 de junio.

El escenario tras esta repetición de los comicios resultó ser un poco más de lo mismo, si bien el Partido Popular ganó 14 escaños respecto a diciembre, que le dieron una opción más viable de encabezar las negociaciones. No obstante, los resultados le obligaban a entenderse con el resto de formaciones, misión que, a día de hoy, 48 días después, todavía no ha sido posible.

¿Hasta cuando puede prorrogarse?

Los expertos coinciden en que la Constitución no marca límites a un Gobierno en funciones. El politólogo Eric Castillo habla de un periodo de reajuste político. “Una situación ‘sin Gobierno’ se podría prolongar ad infinitum. Podría, incluso, sucederse el hecho de concurrir a elecciones y no resultar ninguna mayoría dominante, legalmente no habría mayor problema”, explica. Y añade: “Lo ocurrido en otros países europeos revela, en todo caso, que se trata de un proceso de reajuste. Si tomamos el caso de Bélgica con más de 500 días, casi dos años sin formación de gobierno, todo indica que son tiempos de imperiosa transformación de posturas de los principales partidos, de un cambio en la cultura política”.

Antonio Papell, analista político y Presidente del Consejo Editorial de Web Financial Group Media, abre la puerta a cierto protagonismo de la presión social. “Los constituyentes no previeron la eventualidad de un largo periodo sin acuerdo para formar una mayoría. En teoría, por tanto, la situación podría prolongarse indefinidamente. Claro que la presión social iría creciendo hasta forzar alguna forma de acuerdo”, prevé.

¿Qué consecuencias tiene?

Al respecto de las consecuencias inmediatas apreciables para el ciudadano, Papell explica que la política ordinaria no padece con la interinidad del gobierno. En cambio, defiende que “sí es relevante la inexistencia de gobierno para acometer algunas reformas inaplazables”, apunta. Y detalla: “La más evidente es la del sistema de la Seguridad Social, que ya no es sostenible y se financia en parte con cargo al Fondo de Reserva, que se va agotando. Como este hay otros asuntos parecidos que requieren la intervención de un gobierno con sus plenas capacidades.”

Respecto a la polémica de si se pueden aprobar o no el techo de gasto y el proyecto de presupuestos hay diversidad de opiniones, explica Antonio Papell, “ya que la ley del Gobierno, que regula esta situación, tan sólo permite a los gobiernos en funciones que se ocupen de los asuntos corrientes, salvo cuestiones de especial urgencia y necesidad”, subraya. Por tanto, concluye que “algunos juristas creen que acogiéndose a esta salvedad sería posible cumplir con Bruselas y remitir el techo de gasto, el plan de estabilidad y el borrador de presupuestos”.

Castillo, por su parte, asegura que si no hay Gobierno “la aprobación de los Presupuestos Generales será una prórroga del ejercicio anterior, es decir, que no habrá cambios en la previsión de las partidas de ingreso y gasto, fundamentales para la política económica, servicios públicos, etcétera. El dinero seguirá fluyendo, pero congelado”.

¿Puede funcionar un país sin gobierno?

Los expertos dejan claro que España continúa teniendo un Gobierno, aunque con potestades limitadas. El politólogo Eric Castillo aclara que técnicamente sigue existiendo un Gobierno, solo que está en funciones, esto es, a la espera que las Cortes den su confianza a una nueva Presidencia. Su figura se reduce a la de un gestor y representante de los asuntos de Estado y de la política exterior que, aunque no pueda legislar con fuerza, permite que la actividad política diaria no quede tan paralizada como se percibe.

Y es que cree que “la situación es muy preocupante para una mayoría de la ciudadanía, tal y como indica el último CIS, puesto que es un hecho que degrada la confianza depositada en las instituciones más visibles del Estado. Un exceso temporal de la situación puede tener efectos muy perjudiciales en términos democráticos”.

Antonio Papell también es claro: “La prolongación de esta situación es inconveniente por las razones antedichas, pero no hay que dramatizar, después de todo, están funcionando las previsiones constitucionales y atendidas las necesidades básicas. Lo que hay que hacer es aprender de lo ocurrido y llevar a cabo alguna pequeña reforma constitucional que limite los periodos de interinidad”.

Jennifer Correas

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