¿Sabes cuánto contamina un email?

Miles de millones de personas usan Internet a diario, algunas durante más de una docena de horas cada día. Esto conlleva a que exista un ingente tráfico digital que, aunque algunos no lo crean, provoca un enorme impacto ecológico. El uso constante de Internet y de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp derivan en una consumo energético, que a su vez deriva en altas dosis de emisiones de CO2…

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Por Eduardo Quintana

Tal y como informan desde Cinco Días, el tráfico y almacenamiento de datos, el desembarco de nuevas tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT) o que prácticamente cada usuario disponga ya de un smartphone implica que las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero se hayan disparado en los últimos años. Tal y como recoge la consultora FTI Consulting, el hecho de “enviar 65 emails es equivalente a utilizar un vehículo durante un kilómetro”.

Esto es posible debido a que la mayoría del consumo energético derivado de este uso masivo de Internet se focaliza gracias a los centros de datos y servidores que hacen posible el uso de Internet. Y desde la Comisión Europea advierten que estas infraestructuras equivalen ya a más de un tercio del consumo global de energía del sector de las telecomunicaciones.

De esta forma, desde Bruselas recalcan que el gasto a la hora en electricidad, solamente para el almacenamiento de datos en el Viejo Continente, ya alcanza los 5.000 megavatios. Un consumo que solo puede ir en alza y multiplicarse exponencialmente en los próximos años, puesto que la citada consultora predice que este ingente volumen de datos llegará a multiplicarse hasta por diez en los próximos cuatro años, puesto que se pasará de los 4,4 billones de gigabytes actuales a los 44 billones que se esperan para el año 2020.

Así pues, las compañías de Internet tendrán que invertir en cada vez más centros de datos, más grandes y más potentes, para hacer frente a los más de 25.000 millones de dispositivos conectados que se esperan para el año 2020. Por tanto, ¿todo esto en qué se traduce?

Este ingente uso tecnológico y el mantenimiento del buen uso de Internet produce que las empresas del sector deban establecer unas pautas en lo que a política energética se refiere. Es decir, muchas de estas compañías ya están tratando de remediar el consumo de esta energía para evitar un desastre medioambiental, por lo que no son pocas las que buscan fuentes de energía alternativas, especialmente las renovables.

Esta situación deriva en un inevitable entendimiento entre el sector tecnológico y el energético, de cara a establecer una evolución en paralelo que ayude a mitigar el ingente consumo energético que provocan los centros de datos en todos los rincones del planeta. Un tema que se toma muy en serio Bruselas, ya que busca desesperadamente soluciones para mejorar la eficiencia.

Así las cosas, la Comisión Europea indica que más de un tercio del gasto de luz de los centros de datos se produce tan solo en los procesos establecidos para lograr la refrigeración del equipamiento y mantener en una temperatura óptima a los servidores de datos. El proyecto europeo para reducir este consumo ha sido bautizado como RenewIT, y a través de él se promueve el empleo de energías renovables en estos centros de datos, así como el uso de aquellas medidas necesarias para mejorar la eficiencia energética de las instalaciones.

No solamente la Unión Europea se preocupa por la huella de CO2 provocada por estos centros de datos, debido a que gigantes tecnológicos como Apple, Facebook, Google o Microsoft ya buscan alternativas energéticas, para lo cual han invertido miles de millones de dólares. Sirva de ejemplo el estudio realizado por Google, que descubrió que la refrigeración de sus centros de datos era igual de óptima manteniéndolos a 27 grados, en vez de los 20 utilizados hasta ese momento. Esto logró una reducción del gasto energético en todos sus centros de datos, repartidos en diferentes países y continentes.

Junto a esto, la propia Google y Facebook han apostado por el empleo de energías renovables, como la solar y la eólica. Así pues, canalizar la energía renovable a través de sus granjas de servicios y una mejor eficiencia energética le ha supuesto a la red social de Mark Zuckerberg un ahorro de casi 2.000 millones de dólares en costes energéticos. Y menos emisiones contaminantes a la atmósfera.

En lo que concierne al territorio europeo, desde Bruselas advierten que aunque suelen situarse los centros de datos en lugares fríos, como Reino Unido o Irlanda, es inevitable establecerlos en lugares más calurosos como España o Italia, lo que conlleva a un excesivo consumo energético para mantener la refrigeración adecuada, aunque esto implique utilizar bombas de aire o ventiladores.

Sin embargo, de momento la limitación de consumo de energía, la refrigeración óptima o el uso de energía no fósiles sigue siendo algo no sancionable, solamente voluntario. De este modo, desde el año 2008, la Unión Europea estableció un Código de conducta voluntario, en el que se detallan una serie de normas para buscar una mejorara del rendimiento energético de estos centros de datos, enfocados a reducir el consumo y mejorar la refrigeración. El hecho de que más de cien empresas se hayan suscrito es un dato alentador, pero todavía mejorable, dado que la rápida evolución de las tecnologías en almacenamiento de datos se distancia demasiado de las infraestructura físicas y de los edificios que los albergan, que no logran evolucionar a la misma rapidez.

Por todo ello, y con el fin de evitar un desastre medioambiental sin solución, la Unión Europea piensa actualizar su libreto de eficiencia energética, por el que se establecerán normas que serán vinculantes para la industria, que deberá adaptarse a un consumo energético más moderado y eficiente, apostando por sistemas de climatización eficiente y una optimización más elevada en la distribución de energía.

Al otro lado del Océano Atlántico, Estados Unidos contempló cómo los centros de datos se incrementaban en más de un 6% solamente el año pasado. Una situación que también se espera en Europa, con informes que ya auguran un crecimiento en el mercado de los centros de datos en Europa que alcanzará un aumento del 11% para el año 2019. Una de las principales causas de este crecimiento es la decisión del Tribunal Europeo de Justicia de que los datos de los ciudadanos europeos se mantengan en el Viejo Continente y no crucen el Atlántico, lo que obliga a las multinacionales estadounidense a multiplicar el número de servidores de datos en suelo europeo para poder seguir realizando sus labores, pero que implica un nuevo reto a la hora de salvar el medio ambiente de más contaminación en los próximos años.

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