¿Existió realmente Robin Hood?

El origen de la leyenda de Robin Hood es bastante oscuro. La primera referencia literaria de Robin Hood proviene de una mención en Piers Plowman (Pedro el Labrador), un poema inglés escrito aproximadamente en 1377..

Robín era un nombre que los paganos daban generalmente a los seres sobrenaturales, y el color verde, que era el que distinguía la vestimenta del héroe, es el color tradicional atribuido al espíritu del bosque.

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Algunos historiadores creen que Robin Hood era sencillamente uno de los personajes de las antigüas ceremonias del primer día de mayo, que a través de los años pasó a ser primero una leyenda y luego un presunto personaje histórico. La doncella Mariann, que comparte las aventuras del héroe, puede ser una derivación de la reina de mayo en las mismas celebraciones paganas.

Sin embargo, las pruebas documentales indican que entre los siglos XIII y XIV un hombre llamado Robin Hood vivió en Wakefield, en el condado de York; nació alrededor de 1290; su padre Adam Hood era guardabosque al servicio de John, conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield. El apellido del guardabosque y de su hijo figura en los antiguos documentos de juzgado con distintas gráfias: a veces aparece como Hod, otras como Hode o Hood.

En 1322, el amo de Robin era Thomas, conde de Lancaster, el cual combocó a sus súbditos a revelarse encontra del rey Eduardo II; la revuelta fué aplastada y Lancaster fué decapitado. Robin se ocultó en el bosque de Barnsdale, que en esa época cubría unos 48 kilómetros cuadrados y terminaba uniendose al bosque de Sherwood, que ocupaba otros 40 kilómetros cuadrados en el condado de Nottingham. Los bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos; en esta región es donde nace la leyenda de Robin Hood.

Uno de los más célebres relatos es la leyenda sobre el encuentro de Robin Hood y el rey Eduardo II, narra que el rey, al saber que el número de ciervos reales de Wherwood disminuía debido a Robin Hood, decidió limpiar de proscritos el bosque. El rey y sus caballeros se disfrazaron de monjes y se internaron en el bosque. Cuando encontraron a Robin el rey Eduardo II mostró el sello real y les pidió que se pusieran al servico del rey.

La leyenda aparece en A Lytell Geste of Robinn Hood, un libro publicado en 1459. Puede que todo esto sea una leyenda, pero el rey Eduardo II realmente estuvo en Nottingham en noviembre de 1323 y el relato de su encuentro con Robin es coherente con lo que se sabe de su personalidad. Además el nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de salarios que se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. Apartir de esa fecha, el nombre de Robin desaparace de los documentos oficiales para sumergirse en el folklore.

Las aventuras de Robin Hood en los bosques continuaron hasta cerca de 1346; se dice que murió en ese año en el monasterio de Kirklees. Antes de morir Robin disparó una flecha desde la ventana de su habitación en dirección al bosque y pidió que lo sepultaran en el lugar donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que Robin elegió como tumba.

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