¿Podemos sentir empatía hacia un robot?..

La nueva versión del robot Atlas supone un gran salto con respecto a su predecesor. Boston Dynamics, empresa propiedad de Google, ha presentado en YouTube su nuevo robot,  mostrando los grandes avances que han incluido en este nuevo humanoide, que inicialmente se creó para la competición de robots que organiza DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados del Departamento de Defensa de EEUU…

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El “Atlas, The Next Generation” con 81 kg de peso y una estatura de 1,70m, está diseñado para evitar obstáculos, evaluar el terreno y manipular objetos, además de su capacidad para incorporarse a pesar de los ataques. En el vídeo observamos un robot articulado caminando por la nieve con cierta torpeza; seguidamente podemos verle recoger unas cajas del suelo y colocarlas en una estantería y por último ‘Atlas’ se encuentra con un compañero de trabajo: un humano que empieza a empujarle y golpearle hasta tirarle al suelo.

El vídeo ha sido visualizado más de doce millones de veces y ha puesto a prueba la compasión humana hacia un ser metálico. Miles de comentarios elogiando al humanoide y a la vez temiéndole. Muchos de ellos también manifestando un sentimiento de empatía hacia ésta ‘máquina humana’.

Lo que esperamos del robot

La idea es demostrar que los artilugios en cuestión están tan bien diseñados, que ni siquiera un empujón traicionero sobre una placa de hielo los inhabilita. Los robots logran superar las traicioneras trampas de sus dueños de forma bastante solvente. Mucho antes de que estuviera plenamente desarrollado, Atlas tuvo que pasar otras pruebas de equilibrio.

La empatía hacia las creaciones metálicas se ha evidenciado en algunos estudios: por ejemplo, en noviembre del año pasado se publicaron los resultados de un trabajo en el que quince adultos se sometieron a un electroencefalograma mientras veían fotos de manos de humanos y de robots en situaciones dolorosas, como cortándose con unas tijeras o con un cuchillo.

A pesar de que los participantes aseguraban ser conscientes de que los robots no sentían ningún dolor, sus cerebros respondían de forma similar ante los dos tipos de imágenes: se daba una primera reacción, más visceral, que era igual, y después una segunda, que venía tras procesar las imágenes y que era algo más débil para las manos robóticas.

Esto viene en gran medida determinado por el parecido físico con un ser humano y sus movimientos articulados semejantes a los nuestros. Si alguien le diera una patada al brazo mecánico de una fábrica, la empatía sería mucho menor o incluso inexistente.

Acostumbramos a hacernos una idea sobre la reacción de los demás. Suponemos de que manera puede reaccionar una persona o un animal ante un empujón o un grito. En éste caso y a pesar de estar delante de algo desconocido, prevemos una reacción equivalente a la de un humano, no solo suponemos que le ha dolido, sino que también esperamos que se defienda ante un ataque. El observar que no se produce reacción alguna, nos genera diversos sentimientos: “Su obediencia, la esclavitud, la duda de por qué no responde a pesar de su magnífico poderío…”.

¿Llegaremos a ser amigos?

Evidentemente, hubiera sido aún más terrorífico que Atlas hiciera lo que se esperaba de él: levantarse y agarrar del cuello al empleado de Boston Dynamics. “Si vamos a seguir haciendo robots, parece que tendremos que asegurarnos de que serán inofensivos”.

¿Y podremos hacer que sientan por nosotros la misma empatía que nosotros sentimos por ellos?. “Se está trabajando en esa línea. De momento, solo la simulan”. Esta mera imitación también es importante porque “hay estudios que revelan que si los robots no muestran ninguna emoción, nos gustan menos”. Nos sentimos más cómodos con la idea de que ellos también lo pasarían mal si algo o alguien nos empujara con un palo.

En un futuro este robot realizará exploraciones en zonas peligrosas para los humanos, como áreas afectadas por desastres naturales, escombros, incendios o guerras. Tendremos que aprender a trabajar en equipo con ellos.

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La teoría del ‘valle inquietante’

Es una hipótesis propuesta en 1970 por el japonés Masahiro Mori. Según este experto en robótica, conforme más rasgos y comportamientos antropomórficos damos a los robots, mayor es nuestra empatía con ellos. Tendemos a reaccionar mejor ante máquinas que tienen ojos o boca, aunque no sean elementos necesarios para que desempeñen sus funciones.

Pero esa relación no es lineal. Mori teorizó que llega un momento en el que la respuesta emocional se vuelve negativa, a medida que el ser artificial parece cada vez más humano. Si representamos el fenómeno en una gráfica veríamos que se da un valle en el que los robots nos producen una sensación inquietante antes de que su parecido con nosotros resulte tan alto que la respuesta emocional vuelva a ser positiva.

Stop Robot Abuse: ¿de la broma a lo serio?

El maltrato a Atlas ha permitido a Stop Robot Abuse, el colectivo-página-web-asociación-parodia, actualizar el largo listado de situaciones de abuso a los robots. La página aspira a concienciar al resto de los humanos sobre las intolerables acciones de acoso. Te dan la bienvenida así: “El maltrato de robots es un problema real y debe ser parado inmediatamente. Por favor, únete y apóyanos ayudando siempre a los robots que sufran y enseñando a los niños humanos el mejor modo de tratar a los robots desde pequeños”…

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4 comentarios en “¿Podemos sentir empatía hacia un robot?..

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