Políticos inmigrantes en España, ¿Estás preparado para que te representen?

¿Votarías por un candidato de Transilvania? En un pueblo de Palencia lo han hecho dos de cada tres vecinos. Aunque vamos más despacio que otros países, cada vez más inmigrantes entran en política..

Aurel Truta, el primer alcalde rumano de España, Páramo de Boedo (Palencia)
Aurel Truta, el primer alcalde rumano de España, Páramo de Boedo (Palencia)

Por Ángel Villarino

“Es más listo que un conejo”, dice de él Mariano Marco, el teniente de alcalde. En Páramo de Boedo se recurre al elogio castellano para describir al primer regidor rumano de España, Aurel Truta, a quien han rebautizado “Aurelio” en las tres pedanías que conforman esta localidad del norte de Palencia donde la cordillera cantábrica cierra el paso a la meseta y las temperaturas llegan a clavarse por debajo de los 20 grados bajo cero en invierno.

Aurel, o Aurelio, se presentó en las últimas municipales con el Partido Popular y se llevó 54 de los 81 votos depositados en la urna. Nos recibe en la sede municipal, puntual, vestido con jersey rojo Lacoste y pantalones de cuadros. Las siglas del partido, dice, se ajustan a su manera de pensar. “Me siento identificado con el PP porque creo en la ideología capitalista. Y aquí somos todos campesinos y autónomos, tenemos la vida en nuestras manos y no hay obreros, así que el PP arrasa”.

Una fotografía enmarcada domina el salón de plenos. En ella aparece Aurel flanqueado por Felipe VI, la reina Letizia, el presidente de Rumanía y su primera dama. “Me invitaron a La Zarzuela y allí estaban también el ministro de Exteriores y Rajoy. Les hablé de algunos problemas que tenemos los rumanos para conseguir el nuevo NIE en España”, explica sin darse importancia.

Aurel se graduó en Economía y, ante la falta de perspectivas laborales, abandonó la capital de Transilvania (Alba Iulia) hace 15 años. Fue jornalero en Córdoba, camarero en Benidorm y albañil en Madrid. “Hasta que me mandaron a hacer unas obras aquí y me encantó el pueblo. Se parece a mi tierra, y hay demanda de servicios de albañilería, así que compré una casa por 11.000 euros, la reformé y me quedé a vivir con mi mujer y mi hija”.

Su caso resulta casi insólito en nuestro país. Pero no tendría por qué serlo. Más de un 10% de los habitantes de España son extranjeros: cinco millones de personas que, a diferencia de lo que ocurre en otras naciones del entorno europeo, resultan casi invisibles en la vida política. Existen casos sueltos (incluso en el Congreso de los Diputados hay políticos de origen extranjero) pero suelen pasar desapercibidos y es imposible cuantificarlos sin margen de error, ya que no existen registros de ningún tipo.

Rommy Arce (Ahora Madrid)
Nacida en Lima (Perú). Concejala de Arganzuela, en Madrid.

“Llegué a España con 15 años. La mayoría de los migrantes económicos llegamos con necesidades, y adquirimos responsabilidades muy jóvenes. Hice todo tipo de trabajos: hostelería, servicio doméstico… el ritmo de vida es duro. He sufrido amenazas, pero no es significativo, la sociedad española ha sido generosa y abierta con la gente que llega de fuera. Muchos españoles también tienen familiares que se han ido: mucha gente está atravesada por el drama de la migración, antes por sus abuelos o padres y ahora por sus hijos”.

Rommy Arce - Ahora en Comú
Rommy Arce – Ahora en Comú

Fátima Taleb (Guanyem Badalona en Comú)
Nacida en Berkane (Marruecos). Concejala de Participación de Badalona.

“Llevo más de 18 años en Badalona, tenía familia aquí. Me dicen: ‘Tú que eres la concejala mora, habla con tus paisanos para que hagan esto o no hagan lo otro’. Yo sigo insistiendo en que soy de aquí, aunque el gobierno anterior haya sembrado el odio. Yo trabajo para todo el mundo, no para la comunidad musulmana. Me siento catalana y marroquí, y creo que con una Cataluña independiente nos iría mejor en cuestiones como Sanidad o Educación”.

Fátima Taleb - Foto EFE
Fátima Taleb – Foto EFE

Consuelo Cruz Arboleda (PSOE)
Nacida en Cali (Colombia). Nº 18 por Madrid. Grupo Federal Afrosocialista.

“Cuando llevaba poco tiempo en España, iba por la calle y un hombre me dijo: ‘Guapa’. Le respondí ‘gracias’ y me contestó: ‘¿Cuánto cobras?’. Ahí me di cuenta de que había una lucha que hacer contra el estereotipo. Nos ha costado años que Baltasar deje de ser un blanco pintado en la cabalgata. Yo me siento española, son otros los que a veces no me sienten española. Hay que reconocer España como lo que es, un país pluriétnico y multicultural”.

Consuelo Cruz - Foto Pablo Sáez Leartes
Consuelo Cruz – Foto Pablo Sáez Leartes

Muchos inmigrantes no participan en política por imperativo legal, porque no tienen derecho a candidatura ni a voto. Otros por falta de motivación o por el escaso interés de los partidos. No se postulan aunque, con limitaciones, muchos podrían hacerlo. Las leyes comunitarias permiten presentarse a cualquier ciudadano de la UE, y existen convenios de reciprocidad que otorgan derecho al voto a los nacionales de varios países latinoamericanos, Nueva Zelanda, Corea del Sur y otros países. Eso sí, sólo en las municipales. Las elecciones autonómicas y generales siguen siendo terreno vedado para los que no tengan DNI español.

Como el propio Aurel, miles de rumanos o búlgaros tienen derechos políticos en España, además de, por supuesto, todos los originarios de otros países que ya han adquirido la nacionalidad y podrían presentarse. “Pero no lo hacen. El nivel de representación es bajísimo en proporción a su presencia en la sociedad, es prácticamente anecdótico. No es algo excesivamente anormal porque la inmigración es todavía reciente”, dice Santiago Pérez-Nievas, profesor de la UAM y coautor de la investigación más ambiciosa sobre la participación de comunidades extranjeras en política, en la que se tomó como referencia lo ocurrido en las elecciones municipales de 2011.

“En países como Reino Unido, Francia, Bélgica, Holanda o Alemania, en torno al 5-7% de los representantes electos son de origen extranjero. Pero en España o Italia, donde la inmigración es un fenómeno más reciente, se sitúa en torno al 2%. Su presencia crece en cada elección, pero muy despacio”, comenta Laura Morales, profesora de la Universidad de Leicester, y coautora de la investigación. Parte del problema es su propio desinterés, derivado de su exclusión en múltiples ámbitos.

“Es normal pensar: ‘Si estoy marginado y no reconocido como miembro de pleno derecho de esta sociedad, ¿cómo voy a estar interesado? ¿Cómo voy a participar si soy invisible para ellos?’ Si sientes que formas parte de un sitio, te implicarás más” considera Fátima Taleb, concejal de Guanyem Badalona nacida en Marruecos. “Para normalizar hay que empezar poco a poco: que se vea diversidad en médicos, en policías… y por supuesto en el reconocimiento del derecho al sufragio activo y pasivo para todos cuando haya arraigo, sin el requisito de la nacionalidad”. Esta última reivindicación es compartida por todos los colectivos.

Aunque ha habido amagos, como este vídeo del PP de 2010, ningún partido ha apostado por hacer bandera de los inmigrantes en sus listas. Según Pérez-Nievas y Morales, PP y PSOE han actuado de manera muy parecida. “En el estudio no encontramos diferencias. Hay porcentajes muy similares entre PP y PSOE, aunque se observa mayor presencia de rumanos en el PP y de latinoamericanos en el PSOE. En otros países, los partidos de centro izquierda y los verdes suelen ser más sensibles, pero en España no. Los únicos que se salen un poco de la pauta son UPyD y Coalición Canaria. Está todavía por ver el efecto de Podemos y de Ciudadanos, pero por ahora no saltan a la vista demasiadas diferencias”, dicen. Aun con todo, el primer alcalde negro de España hay que apuntarlo en la lista del PP: Juan Antonio Moreno Doca, natural de Guinea Ecuatorial, lleva desde 2007 al frente de Villamantilla (Madrid).

Pedro Sánchez prometió que incluiría diversidad en las listas”, recuerda Consuelo Cruz Arboleda, número 18 del PSOE en las listas por Madrid. Su partido es el único que ha comenzado tímidamente a trabajar de forma específica con la creación de los grupos federales afrosocialista, rumano-búlgaro o latino, creados en la secretaría de Movimientos Sociales en tiempos de Pedro Zerolo. “Nunca había habido una negra en las listas al Congreso”, señala Cruz, natural de Colombia. Aunque este año no será la única: Rita Bosaho, nacida en Guinea Ecuatorial, ocupará previsiblemente un lugar destacado en la lista de Podemos por Alicante y podría aspirar a un escaño en la Cámara Baja.

“Las organizaciones políticas surgidas a raíz del 15-M no han generado las barreras que hay en el PP y el PSOE”, considera Rommy Arce, natural de Perú y concejala de Ahora Madrid. “Allí hay militantes de origen extranjero, pero se topan con techos de cristal por la falta de democracia interna y los nombramientos ‘a dedo’, algo que no ocurre cuando hay participación abierta en los procesos políticos”. Pero las trabas legales siguen ahí: la boliviana Iris Urquidi fue votada masivamente en las primarias de Ahora Madrid, pero no pudo ser candidata por no tener nacionalidad española.

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