¿Quién usa el euro sin estar en el euro?

Andorra, San Marino, el principado de Mónaco y la Ciudad del Vaticano no forman parte de la zona euro. Sin embargo, utilizan el euro como divisa…

euros

Por PierGiorgo M. Sandri

Esta excepción de la regla comunitaria ha sido posible gracias a unos acuerdos bilaterales que estos países firmaron ya hace años con la Unión Europea. El marco legal se fijó con una decisión del Consejo Europeo del 31 de diciembre de 1998, antes de que el euro comenzara a cotizar. “Estas decisiones establecen que el Principado de Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano podrían tener autorización, pero con un acuerdo con la Comunidad, para utilizar el euro como moneda oficial”, reza el boletín oficial. Andorra se sumó unos años después.

La razón de ser marco legal obedece a un contexto muy peculiar (y en la actualidad poco reproducible): el hecho de que estos países ya compartían con un estado vecino una moneda que, de un día para otro, dejó de entrar en vigor. La Unión Europea explica que “al introducirse el euro, era necesario redefinir las relaciones monetarias con los Estados vecinos que no tenían moneda nacional y utilizaban las antiguas monedas nacionales de los Estados miembros de la zona euro”.

Todos estos países tienen la obligación de adoptar la legislación financiera y monetaria de la UE, deben espetar las disposiciones comunitarias sobre los billetes y monedas en euros y, en particular, los derechos de autor, el intercambio de los billetes defectuosos y la reproducción de billetes y monedas. Deben también cooperar con la UE para la protección de los billetes y monedas en euros contra la falsificación. Sin embargo, no participan en ninguna decisión del Eurogrupo o del BCE y ni siquiera como observadores.

Asimismo, bajo este paraguas normativo, la UE puede autorizar a los bancos situados en el Principado de Mónaco, San Marino y el Vaticano a acceder a algunos o a todos los sistemas de pago nacionales de Francia e Italia. Pero tal decisión sólo se toma con el consentimiento del (BCE). En todo caso, Francia e Italia son los países que realizan las negociaciones: no lo hacen estos microestados como tales.

Caso por caso, esta es la situación tal como las describen los textos oficiales de Bruselas.

Mónaco. Antes del euro, el Principado de Mónaco no tenía ni moneda propia ni banco central. Los billetes y monedas emitidos por Francia ya eran de curso legal en el Principado. Los establecimientos financieros siempre han tenido acceso a la refinanciación del Banco de Francia. El acuerdo bilateral con la UE establece que el Principado tiene derecho a utilizar el euro como moneda oficial. Puede emitir billetes en euros pero hasta un máximo anual igual al 0,2% de la cantidad de monedas emitidas en Francia y sólo está autorizado a emitir monedas de colección, pero sin curso legal.

Vaticano. Durante años los billetes emitidos por el Banco de Italia no eran de curso legal, sino que circulaban de facto en la Ciudad del Vaticano y las monedas emitidas por la Ciudad del Vaticano tenían la misma forma dimensión y composición que las que circulaban en Italia. El Vaticano no tiene ni moneda propia ni banco central como tal (el IOR gestiona las finanzas del pequeño estado). Las entidades situadas en el Vaticano no tienen acceso a la financiación del Banco de Italia ni están sometidas a su control. El convenio bilateral con la UE y sus sucesivas revisiones establecen que el Vaticano no puede emitir billetes ni monedas, salvo un número máximo de monedas que prevé un valor nominal de un millón de euros anuales, con alguna excepción en ocasión de eventos religiosos (por ejemplo, la celebración de un año santo).

San Marino. En la época de la lira, los monedas y billetes emitidos en Italia eran de curso legal en San Marino. Según los acuerdos bilaterales entre los dos países, este pequeño estado podía emitir monedas no en oro que tenían misma forma dimensión y composición que las que circulaban en Italia, con un monto limitado. San Marino no tiene ni moneda propia ni banco central propiamente dicho (aunque el Instituto di Credito Sammarinese ejerce funciones similares). Los bancos no tienen acceso a la liquidez del Banco de Italia. Según el Convenio suscrito con la UE, San Marino puede usar el euro pero no puede emitir monedas, salvo un volumen con un importe máximo de 1.944.000 euros al año. Como peculiaridad, puede emitir para colecciones especiales y monedas en oro, los “scudi”, ambas sin valor legal.

Andorra. “Antes de la introducción del euro, los billetes y monedas en euros franceses y españoles se utilizaban como moneda casi oficial sin tener curso legal”, reconoce la UE. El 15 de julio de 2003, las autoridades de Andorra presentaron una solicitud formal relativa a la celebración de un acuerdo monetario con la UE que permitiera a Andorra adoptar oficialmente el euro como moneda legal y emitir monedas destinadas a la circulación y monedas de colección en euros. Las negociaciones empezaron de hecho en 2004 y la adopción del euro se condicionó a la aprobación previa de un acuerdo sobre la fiscalidad del ahorro.

En resumen, hay algunos elementos a destacar en este bloque de países.

  • El uso del euro hoy en estos microestados se basa en acuerdos con la UE que lo autorizan bajo ciertas condiciones. Su adopción no responde a una decisión unilateral
  • La introducción del euro en estos países responde a la necesidad de sustituir una moneda anterior que dejaba de estar en vigor
  • Algunos de estos países no tienen un banco central propiamente dicho (Vaticano, San Marino) y hay entidades recurren al banco central del país vecino para financiarse (Mónaco)
  • No tienen libertad total para emitir billetes o monedas propias, sino que están condicionados a unos montos prefijados
  • Estos estados no tienen representación en los órganos comunitarios con competencia en materia, como el Eurogrupo o el BCE

Kosovo y Montenegro son hasta ahora los únicos países que hasta ahora adoptaron la moneda única de forma unilateral. “De facto, utilizan el euro pero no son parte de la Eurozona y, por lo tanto, deben comprar los billetes y las monedas en los bancos comerciales”, explicaban en 2013 unos portavoces comunitarios. Pero en este caso, no pueden emitir sus propias monedas. El BCE no puede comprar su deuda, porque ambos no son, de momento, países miembros de la UE.

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