¿Avanza la inteligencia artificial hacia un escenario como el de Terminator?

“Dave, esta conversación no tiene ningún sentido. Adiós”. La voz metálica de Hal, el ordenador que se sublevó en 2001: una odisea del espacio, sonaba aterradora. Un servidor, de muy corta edad, contempló la escena con pavor en el cine. ¿Podría ser que una máquina se rebelara y se volviera maligna? Aquella imagen del gran clásico de la ciencia ficción de Kubrick marcó a varias generaciones, pero luego llegaría Terminator, una versión mucho más actual y amenazante de lo que podría ser un futuro dominado por las máquinas…

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Tanto en uno y otro caso, esta posibilidad quedaba en un reducto como munición de alcance para guionistas de filmes. Pero atentos, porque cada vez son más las voces amenazantes que nos advierten del peligro inminente de esta posibilidad. La última nos llega de boca del mismísimo cofundador de Apple, Steve Wozniak, que no tiene pelos en la lengua: “Los ordenadores dominarán a los humanos. No hay duda de ello”, ha sentenciado.

Sin embargo, uno podría pensar que estas apocalípticas declaraciones no son sino una de las habituales salidas de tono de Woz, ese verso libre que pone en algunos aprietos a los de Cupertino. Pero lo cierto es que se suman a una serie de voces influyentes y con conocimiento en la materia que ya alertaron con anterioridad del posible dominio de las máquinas sobre los hombres.

Bien, visto así, la imaginación es fácil que nos lleve a escenas vividas en Yo, robot, pero la realidad es que ya estamos rodeados en lo más cotidiano de nuestras vidas por las fases iniciales de la Inteligencia Artificial (IA), que es exactamente a lo que se refería Wozniak.

Elon Musk ha sido otra de las voces que ha alertado sobre los riesgos de los avances de una inteligencia superior gestionada por las máquinas, y de hecho no se ha quedado tan sólo en una declaración, sino que el emprendedor ha invertido una considerable suma de dinero en DeepMind, una empresa dedicada al desarrollo de la IA con el único objetivo de saber “qué se está cociendo en este terreno”.

Una superinteligencia autónoma

Otro primer espada que se ha posicionado en las tesis del peligro de Musk ha sido el mismísimo Bill Gates, quien admitía de los posibles peligros de una evolución descontrolada de esta inteligencia superior y coincidía con el fundador de Tesla que más nos valía tenerla bien vigilada. Pero, ¿por qué asusta tanto la inteligencia artificial?

Hasta la fecha, el cerebro humano ha sido siempre superior a los ordenadores en la toma de decisiones por su rápida aplicación de criterios lógicos y la elección de la mejor alternativa posible. Las máquinas por su parte, habían demostrado ya a través de los ordenadores y la capacidad de sus procesadores una aplastante superioridad al cerebro humano por una simple cuestión de capacidad y velocidad en la gestión de la información. Este hecho lo conoció de primera mano Gary Kasparov en 1997 cuando fue humillantemente derrotado por Deep Blue, el cerebro artificial diseñado por IBM.

La supremacía de los números y la capacidad de procesamiento derrotaban sin piedad a la limitada masa gris humana, pero siempre nos quedaba la lógica y el olfato a la hora de derrotar a las máquinas en la toma de decisiones.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando la evolución de los ordenadores permite que éstos emulen el comportamiento humano en la toma de decisiones? Es aquí donde comienzan a surgir las primeras interrogantes. Es evidente que un ordenador trabajando con millones de datos al servicio de una empresa, ofrece una información muy valiosa en la toma de decisiones. Este es el terreno que está abonando precisamente el gigante azul con Watson Analytics, un sofisticado sistema de AI que explotando convenientemente el big data, facilita la toma de decisiones con modelos predictivos con un escaso margen de error.

El sistema permite pronosticar, por ejemplo, el éxito de un nuevo producto en la empresa tomando en consideración múltiples factores que van desde datos internos como el histórico de ventas, o bien factores externos como las ventas de la competencia o la situación política. Todo aquello que sea susceptible de seguir un patrón, será considerado por el sistema, que al final ofrecerá al humano unos escenarios ponderados con porcentajes de éxito con un margen de error mínimo. El sistema de IBM es cerrado y aplicado al beneficio empresarial pero, ¿qué pasará cuando se otorgue autonomía a la IA en la toma de decisiones en diversos aspectos de nuestras vidas?

¿Meros actores en la toma de decisiones?

Las fases preliminares de la inteligencia artificial son algo ya cotidiano para nosotros, y salen en nuestro socorro por ejemplo en sistemas de asistencia al vehículo: cuando uno pisa a fondo el freno se olvida de lo que sucede, pero hay todo un sistema de seguridad en el coche que gestiona el movimiento de las ruedas para evitar que el vehículo se salga de su trayectoria. El sistema adopta en este caso la decisión óptima para salvar nuestras vidas, pero no deja de ser un ordenador buscando eficiencia, y es esto precisamente lo que preocupa a un creciente número de voces.

Los ordenadores cada vez piensan mejor y más rápido que nosotros. ¿Puede que un día seamos meros actores en la toma de decisiones? Ni Woz ni Musk piensan en un futuro apocalíptico digno de Terminator, pero sí en que los avanzados sistemas gestionen las empresas y gobiernen, por extensión, nuestras vidas.

“Si permitimos que estas máquinas se encarguen de todo, ¿podría llegar el día en que decidan librarse de los lentos humanos en la toma de decisiones?”, se pregunta preocupado Wozniak.

José Mendiola

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