Alicia en el País de las Maravillas, ¿una alegoría de la mecánica cuántica?

Un conejo con prisa y la misteriosa sonrisa de un gato que aparece y desaparece, una fiesta de no cumpleaños y una reina de corazones con mala leche. Seguro que mencionando tales personajes sabes perfectamente de qué clásico de la literatura infantil estamos hablando. No puede ser otro que Alicia en el País de las Maravillas…

La historia de una niña con tanta imaginación que ha traído consigo no solo unas cuantas especulaciones en torno a su origen – se sospecha que Lewis Carroll escribía bajo los efectos de las drogas -, sino también una larga lista de películas, videojuegos y libros con una Alicia algo diferente como protagonista. Sirvan como ejemplos la imaginativa ‘Alice in Wonderland’ de Tim Burton, la saga de videojuegos ‘American McGee’s Alice‘ o, quizá el más sorprendente de todos, el libro ‘Alice in Quantumland’ (Alicia en el País Cuántico, en español).

Escrito en 1997 por el físico Robert Gilmore, que formó parte del equipo de científicos del famoso CERN, la historia cuenta las aventuras de Alicia en un mundo impredecible, sorprendente y extraordinario, distinto al que describía Carroll en la obra original. Se trata del mundo cuántico, que curiosamente es el mundo real.

Así lo explica el físico en el prefacio del libro, haciando referencia también a la forma en que está escrito: “El libro es una alegoría de la física cuántica, en el sentido etimológico de una narrativa que describe un tema bajo la apariencia de otro”. Según Gilmore, los principios que rigen la mecánica cuántica resultan en un primer momento tan ilógicos que, para entenderlos mejor, debemos asociarlos a situaciones que nos resulten familiares. En este caso, el físico ha acudido al clásico de Carroll para explicar a los lectores las ideas básicas que se esconden detrás de esta compleja rama de la ciencia.

Si en el clásico de Carroll ya nos parecía bastante raro que una niña hablara con las flores o encogiera y creciera con tan solo morder una galleta, en el universo cuántico de Gilmore la protagonista se encuentra con una ‘anti.Alicia’ – una Alicia basada en la anti-materia – mientras pasea por un jardín y conoce, de la mano de una sirenita, el número de mundos en los que podemos vivir y que dicta el principio de la superposición cuántica.

Las aventuras de Alicia en el País Cuántico comienzan cuando la niña traspasa una pantalla de televisión, que sustituye a la madriguera del clásico. Llega así al universo ‘no tan’ de ficción donde visitará el Banco Heisenberg y el Instituto de Mecánica. En estos lugares, la pequeña aprende las peculiaridades de las partículas que conforman todo aquello que vemos. En el banco descubre que cada una de esas partículas posee su versión contraria – es decir, partículas de carga opuesta-, y en el Instituto de Mecánica comprende que una partícula puede estar en dos lugares al mismo tiempo: en forma de onda y en forma de partícula.

Precisamente, esta última peculiaridad responde a uno de los tres principios fundamentales que rigen la mecánica cuántica. Los otros dos son el principio de incertidumbre de Heisenberg, que señala que a escala nanométrica no se puede predecir el comportamiento de las partículas; y la ecuación de Schrödinger, que indica la probabilidad de que una partícula se halle en forma de onda y en forma de partícula. Lecciones que Alicia y el lector van descubriendo al mismo tiempo que siguen las aventuras que protagoniza esta Alicia cuántica.

El gato de Cheshire, el personaje que aparece y desaparece ante Alicia acompañando su viaje por el País de las Maravillas, en el libro de Gilmore se materializa en el Agente Estado.

El hombre encargado de explicarle por qué, mientras paseaba por el jardín de las flores cantarinas, se había encontrado con su versión antimateria de si misma: la anti-Alicia. Para ello, le presta unas gafas de realidad virtual – un invento que Gilmore introdujo unos veinte años antes de la aparición de las Oculus Rift – con las que la pequeña descubre la forma de los electrones y los fotones.

Es así como Alicia se entera de lo que ha sucedido en ese confuso encuentro en el jardín: un fotón con gran energía ha sido el responsable de crear una Alicia y una anti-Alicia. Ambas se habrían encontrado, colisionado y unido hasta quedar una.

En el País Cuántico no hay un conejo con prisa, pero sí dos gemelos que enseñan una valiosa lección a la pequeña: lo que puede parecer idéntico para el observador, en realidad no lo es. Entre los curiosos personajes que se cruzan con esta peculiar Alicia también se encuentra una sirena que le explica que vive no sólo en el mar o en la tierra, sino en muchos más mundos al mismo tiempo. Siguiendo las palabras de la sirena y el principio de superposición cuántica, sería Alicia, la observadora, la que al fijar la atención en uno de esos mundos decidiera el lugar donde se halla la criatura marina. Y si la Alicia de Carroll interrumpe una fiesta de no cumpleaños, la de Gilmore interrumpe, más tarde, la partida de billar que juegan la mecánica clásica – descrita por el autor como un tipo alto y elegante – y la mecánica cuántica – de estatura baja y rechoncha figura.

Gracias a la forma de jugar tan distinta de ambos jugadores para conseguir colar una bola roja, Alicia descubre las principales diferencias que existen entre ambas. La mecánica de Newton puede predecir en qué agujero caerá la bola con tan sólo realizar un par de movimientos, mientras que la cuántica logra colar la misma bola roja en todos los agujeros de la mesa. Señalar en qué agujero ha caído dependerá del punto de vista del observador.

Lógicamente, cuando jugamos al billar, las bolas caen en un determinado agujero y no en todos al mismo tiempo. Sin embargo, nuestra Alicia se encuentra en el País Cuántico, y todo lo que allí sucede ocurre sin poder ser percibido por el ojo humano en la vida real. Una buena alegoría para entender una de las ciencias mas difíciles, ya que, como afirmó en su día Neils Bohr, uno de los padres de la mecánica cuántica, “cualquiera que no se haya sentido tonto cuando piensa en la mecánica cuántica es porque no la ha entendido”.

http://www.cookingideas.es/fisica-divertida-20150310.html

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