¿En qué comunidades hay más posibilidades de encontrar o perder un empleo?..

Extremadura, Andalucía y Murcia encabezan el acceso al empleo. Este termómetro, que no es necesariamente una señal de buena salud de su mercado de trabajo, manifiesta la brecha laboral que hay en España. De hecho, son también las que más destruyen.

En concreto, la creación de empleo (medido como el cociente entre el número de personas que han accedido a un empleo en el trimestre actual y el número de ocupados en el trimestre anterior) de Extremadura llegó al 13,62%, frente al 7,74% de media nacional.

En Andalucía alcanzó el 10,5% y en Murcia, el 9,38%, de acuerdo el Análisis de la Encuesta de Población Activa, elaborado por Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) a partir de los datos de INE. Es decir, un parado tuvo más posibilidades de encontrar un puesto en esas regiones que en otras que, en principio, son más dinámicas. Lejos están Cataluña (con una tasa del 5,52%), País Vasco (del 5,44%), La Rioja (del 6,06%) o Madrid (del 6,1%).

Estas cifras, a priori, pueden resultar sorprendentes, puesto que precisamente las peor paradas son comunidades con mayor actividad económica e industrial. Pero lo cierto es que el baremo de acceso al empleo no se puede traducir como un indicador directo de fortaleza laboral, únicamente de dinamismo.

De hecho, estas comunidades son también las que más nivel de destrucción de puestos de trabajo sufrieron en el tercer trimestre de 2014. Este indicador (que se refiere al cociente entre el número de personas que han perdido o abandonado su empleo en el trimestre actual y el número de ocupados en el trimestre anterior) marcó una tasa del 7,36% de media en España y en Andalucía, por ejemplo, llegó a superar el nivel de creación (11,92% frente 10,5%): se perdieron 37.500 puestos.

Temporalidad

En estas autonomías existen unos flujos de entrada y salida al mercado laboral muy elevados. Mucha gente encuentra empleo, pero también mucha lo pierde. ¿Qué indica este fenómeno?

«En España hay 1,5 millones de contrataciones al mes y 1,2 millones de salidas», explica Sara de la Rica, catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco e investigadora de Fedea. «Y justamente donde se accede a más al empleo se destruye más. Eso significa que en esas regiones hay mucho empleo temporal y ocupación a tiempo parcial. Es donde hay empleos de menos calidad», añade De la Rica. Es decir, muchas veces los mismos que salen de mercado vuelven a entrar y acumulan varios contratos de días o semanas.

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La importancia de los sectores

Hay otra razón de peso que explica por qué estas comunidades muestran tanto dinamismo: las industrias predominantes en esas zonas. «Allí los servicios tienen más peso que en otras autonomías y este sector ocupa a personal para la temporada de verano, de forma eventual y normalmente con poca formación», asegura De la Rica.

Así, por ejemplo, en Andalucía los servicios dieron empleo en el tercer trimestre al 79,9% de los ocupados, mientras que en Navarra y La Rioja esta tasa rondaba el 60%. La industria andaluza solo ocupa al 8,7% de los trabajadores con empleo, frente al más de 20% que supone en País Vasco (la creación allí era superior al 5%), en Navarra y en La Rioja.

Por su parte, el porcentaje de ocupados en Andalucía con formación universitaria ronda el 35%, mientras que en otras regiones más industrializadas como País Vasco supera el 50%.

En este sentido, hay que tener en cuenta la época del año analizado, pleno verano, con un claro estirón del turismo, que ocupa perfiles muy poco cualificados. Además, hay otras comunidades que son un destino vacacional muy importante, como Baleares (con un ritmo de creación del 7,69% y superior al 13% en el trimestre anterior) o Canarias (del 8,67%), que también han destacado en ese periodo en el acceso al trabajo. Hay, por tanto, un efecto estacional.

Otra reflexión importante es que justamente las regiones con mayor dinamismo y más creación de empleo (y destrucción, no olvidemos) tienen tasas de paro especialmente elevadas. Andalucía, por ejemplo, marcó en el tercer trimestre un 35,21%; Extremadura, un 27,64%, y Murcia, del 26,25%. La media de España estuvo en el 23,7%.

¿Qué ha cambiado con la crisis?

Más allá del momento actual, si se analizan los datos previos a la crisis, se ve un perfil de comportamiento bastante similar al actual, salvo en algunos casos puntuales. «Esto quiere decir que apenas ha cambiado el perfil productivo y económico de esas regiones. Se basan en los mismos sectores, a pesar de la crisis. Es preocupante», indica Sara de la Rica.

No por mucho crear…

Para esta economista, otro de los principales problemas que se ve con este indicador «es que hay muchos empleos de muy poca calidad en esas regiones. Eso tiene unas repercusiones sociales muy importantes y dramáticas, como el retraso de la emancipación».

Además, es evidente que muestra una brecha insoportable entre unas comunidades y otras. «La situación de País Vasco, La Rioja, Navarra y Madrid contrasta totalmente. Hay unas tasas más bajas de acceso y pérdida de empleo, como ocurre en otros países de Europa, y tienen unos mercados con una coyuntura mejor», añade. Un reflejo claro de una estructura económica algo más sólida.

Por tanto, en este caso, conviene mirar más allá de los grandes datos y los titulares contundentes y ver qué esconden estas cifras. En el mercado laboral no siempre es oro lo que reluce.

http://www.expansion.com/2014/11/20/economia/1416482307.html

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