El “determinismo genético”, ¿una nueva ideología?..

Desde hace muchos años me ha interesado mucho el genoma humano, sobre todo para entender la historia de la evolución de nuestra especie y los caminos que habían tomado nuestros ancestros desde la salida de África hasta llegar a asentarse en los diversos rincones del mundo.

Durante los últimos años, los estudios del genoma humano han tomado pasos agigantados, aunque todavía se encuentran en la infancia. A parte de determinar los ancestros comunes que compartían personas, grupos étnicos, o poblaciones enteras, también sirven de identificar la susceptibilidad de cada persona a ciertas enfermedades.

Desde que los humanos descubrieron la agricultura y la ganadería hace 10.000 años, distintas poblaciones han adoptado distintas costumbres alimenticias y convivido con distintas epidemias contagiosas, y después de varios milenios de selección natural, migraciones y mestizaje, a día de hoy, la capacidad de digerir ciertos alimentos y la probabilidad de contraer ciertas enfermedades varían de individuo a individuo…

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Por ejemplo, algunas personas pueden ingerir grandes cantidades de grasa animal sin tener el colesterol alto mientras otras ya tienen las venas congestionadas, algunas personas pueden tomar postre todas las comidas mientras otras desarrollan diabetes, algunas personas son tolerantes a lácteos mientras a otras les sientan mal la leche etc.. Como no hay 2 personas en el mundo que tienen la misma susceptibilidad a la misma enfermedad, hay científicos que proponen que en un futuro no tan lejano, la Seguridad Social podrá guardar un registro del genoma de cada ciudadano para darle un tratamiento más personalizado. Por ejemplo, a los que tienen mayores riesgos de desarrollar cáncer de mama o de próstata, les harán una revisión con mayor frecuencia. A la hora de tratar una enfermedad, también puede tomar en cuenta el perfil genético del paciente para elegir el medicamento más adecuado.

Hasta aquí vamos todo bien. Ahora, por otro lado, también están saliendo a la luz varios estudios que relacionan el origen genético de muchos comportamientos humanos. Hay estudios que pretenden la herencia genética tenga una estrecha relación con el coeficiente intelectual, tanto como la aptitud para las matemáticas, el pensamiento abstracto y la creatividad artística. La tendencias violentas, la habilidad de controlar los impulsos, los celos, o la promiscuidad también han sido vinculados por determinados genes.

Algunos estudios hasta pretenden que los genes decidan las amistades que entablamos, porque según dicen, nuestros genes buscan a individuos con un perfil genético parecido para formar alianzas. Últimamente, se han publicado estudios que investigan una relación entre los genes y la ideología política, porque supuestamente, algunos genes contribuyen a personalidades más conservadoras, mientras otros a personalidades más abiertas.

La fiabilidad de aquellos estudios todavía está bajo cuestión, pero ya estamos entrando en un terreno polémico: ¿hasta qué punto es nuestra vida determinada por nuestra carga genética?

¿La profesión que elegimos, la personalidad que adoptamos, los amigos con que nos rodeamos, la pareja con quien compartimos la vida, los deportes que disfrutamos de practicar, los temas que nos apasionan, el partido político que votamos, la edad en que morimos y la enfermedad de que moriremos, ya vienen decididas por nuestros genes antes de nacer?

Sin entrar en el debate de si tienen razón o no, estas ideas de “determinismo genético”, si llegasen a popularizarse, podrían tener consecuencias peligrosas, no sólo al nivel político, sino también en el nivel personal, porque si cada uno conociera desde pequeño los limites de su capacidad debido a los genes, adoptaría una actitud muy derrotista, porque pensará que toda su vida ya estuviese decidida antes de nacer.

Yo, personalmente, me niego a creerlo, simplemente por el hecho de que durante toda mi vida he observado varios cambios en mi personalidad, mi forma de pensar y mi forma de relacionarse con los demás, y no creo que cada cambio haya venido con una mutación genética que me ha modificado el cerebro.

Científicamente, existe una diferencia entre el genotipo, lo escrito en el ADN, y el fenotipo, la manifestación del gen, a menudo afectado por el entorno y otros factores totalmente aleatorios. No todos los que llevan el gen de los ojos azules nacen con ojos azules. Me imagino que cuando se trata de comportamiento y personalidad, la diferencia debería ser aún más pronunciada.

Por último, los seres humanos también tenemos una parte racional del cerebro muy desarrollado. Aprendemos de nuestros errores, y la educación y la sociedad sí que influyen, y mucho.

Artículo original: http://elimperiodedes.wordpress.com/2014/06/01/el-determinismo-genetico-una-nueva-ideologia/

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