¿Porqué los teclados no tienen las letras en orden alfabético?…

“El teclado QWERTY nació a finales del siglo XIX y su distribución final fue una evolución fruto de varios objetivos. El primero de ellos era crear un sistema de tecleado que utilizase las dos manos de forma equilibrada”, cuenta Xavier Molero, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia y responsable del Museo de Informática que acoge la propia universidad.

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Utilizar ambas manos de forma equilibrada

Antes de su desarrollo por parte del editor de periódicos e inventor Christopher Latham Sholes, lo habitual era que las teclas estuviesen situadas por orden alfabético, sin tener en cuenta la frecuencia de uso de cada letra. Sholes estudió ese factor y dispuso el teclado con él en mente, para que la mano derecha y la izquiera interviniesen más o menos alternativamente.

Además de equilibrar el uso de ambas manos, había detrás otra intención, relacionada con la tecnología. “Hay que tener en cuenta que lo que se utilizaba entonces eran máquinas de escribir, que funcionaban con un sistema mecánico: al pulsar una tecla, se elevaba el tipo metálico correspondiente, que apretaba la cinta tintada contra el papel y dejaba la letra impresa”, explica Molero. Si se pulsaban rápidamente varias teclas próximas se atascaban los tipos, parando y entorpeciendo el trabajo.

“Colocando así las teclas se intentaba conseguir un ritmo de tecleado algo más lento pero más constante”. El modelo triunfó porque en definitiva hacía la escritura más ágil. Tras varios años de desarrollo, se implementó con éxito en el mercado de las máquinas de escribir y de ahí pasó a los ordenadores sin muchas variaciones. “La gente aprendía con él y una vez acostumbrados es muy difícil cambiar”.

Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo con este razonamiento. Según el investigador japonés Koichi Yasuoka, de la Universidad de Tokio, la intención de Sholes no era hacer la escritura más lenta y regular, sino todo lo contrario. Yasuoka sostiene que el teclado en orden alfabético era demasiado lento para los trabajadores de telégrafos que transcribían los mensajes en morse, uno de los primeros colectivos que generalizó el uso de máquinas de escribir, y que Sholes implementó estos cambios para que pudiesen escribir más rápido. En algo en apariencia tan anecdótico, la polémica está servida.

Una versión para cada idioma

Como decimos, el teclado QWERTY no ha cambiado mucho con el tiempo, pero sí con el espacio: cada idioma tiene sus letras más habituales y por eso se recolocan las teclas según sus necesidades. En países francófonos se utiliza la distribución AZERTY (la A y la Z sustituyen a la Q y la W), en los de habla alemana el QWERTZ (la Z sustituye a la Y), y en Portugal se implementó durante una época el teclado HCESAR.

“En España utilizamos el QWERTY con la particularidad de la Ñ. Son famosos los quebraderos de cabeza para conseguir que no se importasen a España teclados sin Ñ, en los años 80 se penalizaba a las empresas que lo hacían”, cuenta Molero.
Desde su generalización a finales del siglo XIX, solo ha habido una alternativa importante al teclado QWERTY, conocida como el teclado Dvorak, patentado en 1936 por el psicólogo August Dvorak.

Una alternativa más racional que no triunfó

“Este teclado es más racional que el QWERTY. En él, los dedos recorren menos distancia para pulsar las teclas, ya que concentran las más utilizadas, por ejemplo las vocales, en la línea central”, explica Molero. Según este experto, aprender a utilizar el teclado Dvorak es más sencillo e intuitivo, y algunos estudios apuntan a que reduce el síndrome del túnel carpiano, una dolencia habitual resultado del uso intensivo del teclado.

A pesar de sus ventajas, su uso nunca llegó a generalizarse. “Cuando se creó, en los años 30, el QWERTY le llevaba cuatro décadas de ventaja en cuanto a implementación. Los usuarios habían aprendido con él y los fabricantes no se arriesgaron a cambiar algo que ya estaba estandarizado”, señala Molero.

No se implantó en las máquinas de escribir, por tanto, pero sí encontró un hueco en los ordenadores: la mayoría de los sistemas operativos permiten configurar el teclado en esta modalidad. Solo hay que activar la opción y recolocar las letras en el teclado. Eso sí, cuidado con acostumbrarse demasiado, o al pasar a uno QWERTY de nuevo el lío será mayúsculo.

http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2013-12-08/por-que-escribimos-como-lo-hacemos-la-historia-tras-el-teclado-qwerty_62926/

 

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