¿Un gran hermano virtual en la Salud?..

Sus orígenes están en 2004 y su extensión por todo el mundo se ha producido a lo largo de la primera década del siglo XXI. Este gigante de la comunicación ha pasado a la segunda década de este siglo con un salto de doble tirabuzón al ampliar su gran sombra mediática con la compra de Instagram en 2012 y la actual de WhatsApp: exacto, hablamos de Facebook. ¿Será este gran hermano en Red una herramienta para la salud o el origen de nuevos trastornos?

Art: : David Junod

En relación a una posible patología sobre la adicción a redes sociales como Facebook, Xavier Carbonell, doctor en Psicología por la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad Ramon Llull, explica a Infosalus que en España no se ha tipificado tal desorden. Puede haber personas que usen de forma excesiva las aplicaciones para la comunicación en Red pero esto no quiere decir que sea algo patológico, añade Carbonell, director del grupo de investigación sobre conductas desadaptativas (ConDesa) de esta universidad barcelonesa.

“Lo que existe es un proceso de cambio en relación a cómo nos comunicamos y esto requiere un aprendizaje y un periodo de adaptación. Además hay que tener en cuenta la gran velocidad a la que se producen los cambios en intervalos reducidos de tiempo”, señala el investigador. Carbonell se refiere en sus últimos comentarios al éxito y caída de aplicaciones como ‘Messenger’ en la pasada década.

En realidad, Carbonell señala que hay que distinguir entre las aplicaciones y los canales de comunicación. En este sentido el investigador apunta a la omnipresencia del teléfono móvil como nuevo dispositivo y a un mundo en continua adaptación a los canales de comunicación que abren las nuevas tecnologías.

En 1998 un estudio pionero de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista de la Asociación Americana de Psicología, tras estudiar el uso de Internet sobre la socialización y el bienestar psicológico en 169 personas de 73 unidades familiares concluyó que un mayor uso de la Red se asociaba con una disminución del círculo social y un aumento de la depresión y la soledad entre los participantes.

En aquella época no existían Facebook, Twitter, Pinterest, Linkedin o redes para encontrar pareja como Meetic o Match.com. Nos detenemos en algunos de los estudios publicados en 2013 sobre el uso de Facebook extraídos de la base de datos sobre literatura científica PubMed, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

ADICCIÓN Y DEPRESIÓN ENTRE LOS UNIVERSITARIOS

En abril de 2013 apareció una investigación en la revista ‘Cyberpsychology & behavior’ de la Universidad Suleyman Demirel de Esparta (Turquía) en el que participaron 447 estudiantes turcos que completaron una escala de adicción a Facebook desarrollada por los científicos y cuestionarios sobre su salud general.

El trabajo concluía que variables como los compromisos semanales, las motivaciones sociales, la depresión grave, la ansiedad y el insomnio predecían la adicción a Facebook, con independencia de los géneros.

En octubre, investigadores de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) publicaron en la misma revista un trabajo sobre las implicaciones para la salud mental de las redes sociales.

Los autores reunieron información sobre 513 estudiantes universitarios y sus resultados mostraban que a mayor frecuencia de interacciones en Facebook mayor era el malestar psicológico derivado de la sobrecarga informativa y de una reducción en la autoestima, las dos variables analizadas en el estudio.

HERRAMIENTA DE SALUD PÚBLICA

Otros estudios se centran en Facebook como una posible herramienta de Salud Pública para la prevención de enfermedades o su identificación en los usuarios de la red social.

Así dos estudios de la Universidad de California en Estados Unidos y del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología en la República de Corea respectivamente utilizan la Red como medio para prevenir el contagio por VIH e identificar a personas con depresión.

El trabajo estadounidense, publicado en la prestigiosa revista ‘Annals of Internal Medicine’, muestra cómo la participación en comunidades de Facebook llega a duplicar la petición y uso de pruebas ambulatorias de detección del VIH entre los sujetos de riesgo.

Por su parte, los coreanos se centran en la identificación en las redes sociales de usuarios con síntomas depresivos para realizar así un diagnóstico precoz, poner en marcha el tratamiento e incluso prevenir el trastorno. Los autores, que publican su investigación en la revista científica canadiense ‘Journal of Medical Internet Research’, concluyen que la actividad en Facebook tiene poder predictivo para distinguir entre individuos deprimidos y no deprimidos.

Los resultados muestran que cuanto más deprimida se encontraba la persona más información sobre consejos y datos relativos a la depresión leía. Además, los individuos deprimidos tenían menos interacciones con otros, como se traducía por ejemplo en un menor número de amigos en la red social y un uso más reducido de herramientas como las etiquetas en Facebook.

USO ENTRE PROFESIONALES Y PACIENTES

Investigadores de las universidades de California en San Francisco y Columbia en Nueva York (Estados Unidos) indagaron en una muestra de psiquiatras y psicólogos, 130 especialistas neoyorquinos, sobre el uso de los medios sociales e Internet.

Sus conclusiones, publicadas en ‘Journal of Psychiatric Practice’, son que estos profesionales están comenzando a incorporar las tecnologías de Internet en el ámbito profesional pero que aún están divididos entre las cuestiones éticas y la utilidad de estas tecnologías en la atención clínica. Además, parece que existen diferencias en las prácticas y actitudes hacia Internet entre los especialistas clínicos con diferentes niveles de experiencia y en diferentes instalaciones sanitarias.

Así, quienes tenían menos años de práctica eran más propensos a usar Facebook, Google Plus o mensajería instantánea en su vida personal y los que contaban con más años de experiencia empleaban más herramientas como Skype. Por otro lado, aquellos que trabajaban en hospitales eran más proclives a buscar en Internet información sobre sus pacientes.

En el caso de los pacientes, en concreto aquellos que pasaban por hemodiálisis, investigadores del Hospital Estatal Numune de Iconio en Turquía analizaron cómo utilizaban Internet y medios sociales como Facebook y Twitter y su asociación con aspectos de su calidad de vida, depresión, funcionamiento cognitivo y problemas de sueño.

La muestra de 134 pacientes reveló que quienes tenían cuentas de mail, Facebook y Twitter eran más jóvenes, estaban menos deprimidos, mostraban mejor calidad de vida, un mejor funcionamiento cognitivo y más formación en comparación con los pacientes que no disponían de cuentas en las redes sociales.

Las conclusiones, publicadas en ‘General Hospital Psychiatry’, apuntaban que aquellos pacientes que buscaban información online sobre su enfermedad tenían mejores indicadores y así estaban también menos deprimidos, tenían mejor calidad de vida y de sueño, un mejor funcionamiento cognitivo y un mayor nivel educativo en comparación con los pacientes que no utilizaban estas búsquedas en Internet.

http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-gran-hermano-virtual-salud-20140301111436.html

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