¿Qué es el “anarquismo” ?…

A menudo se ha pretendido identificar al vocablo anarquismo (y a la anarquía) con el caos, el desorden y el terror. Si miramos la definición que el termino anarquía hace en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, nos encontramos con que ésta se identifica con -Desconcierto, incoherencia, barullo-. Pero esta definición realmente peca de incierta e interesada ya que se consigue una carga semántica negativa hacia la palabra por su simple identificación con valores negativos (desorden, caos,…).

El origen del término anarquismo se sitúa en la voz anarquía, derivada del griego y que significa –sin gobierno-. El anarquismo antes que nada, es una filosofía política, es decir una filosofía aplicada a campos prácticos de la vida humana, pero esencialmente a lo sociopolítico. Por ello se hace necesario un acercamiento a la ideología libertaria a partir de las ideas filosóficas fundamentales (a la concepción el mundo) que comparten los distintos planteamientos anarquistas. Veamos a continuación cuales son las bases filosóficas.

La idea de libertad

La idea libertaria o anarquista tiene como eje fundamental la libertad. Precisamente por hacer de la libertad su tema central, la filosofía anarquista se llama también libertaria, termino que acuño Sebastián Faure. La originalidad de la ideología anarquista respecto a la consideración de la libertad es la afirmación de que en ningún plano se logra esta efectivamente por su negación provisional o por su abdicación. Es decir, se entiende la libertad como bien máximo, que no puede estar condicionado a ninguna situación restrictiva. Se entiende, asimismo, que la libertad es la condición especial del ser humano. Por lo tanto, la realización de su esencia libre, puesto que la alineación de la que es victima el ser humano por los mecanismos de la sociedad actual le impide realizarse conforme a lo que seria su principal característica antológica. La libertad desde el anarquismo es entendida en un marco de igualdad.

Es una ideología para todas las clases oprimidas y explotadas, siempre que su liberación no pase por la opresión y la explotación de clases. Esta opción pasa por posicionarse contra toda autoridad que niegue la autonomía humana, contra toda institución que ejerza la represión y el control sobre las personas, aspecto que se sintetiza en la expresión PODER, que para el anarquismo tiene una significación eminentemente peyorativa.

El principio de libertad en correlación con la igualdad y la solidaridad se resume en una famosa frase de M.Bakunin:… Yo no seré verdaderamente libre hasta que todos los hombres y mujeres que me rodean sean también libres. La libertad del otro, lejos de suponer una limitación para mi libertad, es una condición indispensable para su realización… El anarquismo niega la aparente contradicción entre libertad individual y bienestar colectivo que el marxismo clásico remarca en el sentido de reforzar el polo de lo social-estatal, la libertad solo se entiende como libertad solidaria.

Por ello, el anarquismo también difiere del liberalismo en su modo de entender la libertad, puesto que la ideología burguesa descuida el aspecto comunitario. En este sentido, conviene recordar que aunque el anarquismo coincide con algunos planteamientos de algunas corrientes del liberalismo en cuanto a la defensa de la autonomía individual (especialmente con el liberalismo radical de Emerson, Thoreau, etc.) difiere fundamentalmente en cuanto que es un socialismo, y que por tanto no admite las clases sociales ni la propiedad privada, es decir, el modelo socioeconómico capitalista.

En el anarquismo la libertad no es solo la finalidad futura de la lucha, sino que es también la principal característica de la estrategia que se desarrolla ahora: la libertad no puede postergarse bajo ningún pretexto, solo la libertad nos lleva a la libertad. En las palabras de García Moriyon … la libertad no es solo una meta, sino también un camino… Este rasgo diferencia esencialmente a las teorías marxistas de las anarquistas, puesto que las primeras admiten la transitoriedad de medidas contradictorias con una sociedad libre e igualitaria (dictadura del proletariado, participación eventual en la democracia burguesa, etc…) mientras que en las segundas la libertad se convierte en una practica actual. Se trata de ir creando las condiciones materiales en las que el ejercicio de la libertad se posible, para ir configurando la sociedad futura. El anarquismo afirma, pues, que en el camino esta la meta.

La idea de Naturaleza
La libertad, para el anarquismo, supone también la aceptación de las leyes de la naturaleza. En cuanto ser natural, el ser humano esta sometido a determinismos biológicos. El anarquismo, heredero de la tradición cientificista del siglo XIX (sobre todo del positivismo y de la dialéctica hegeliana), parte de las bases de las leyes naturales son ineludibles, pero este reconocimiento de las determinaciones biológicas no significa un determinismo absoluto. La originalidad del ser humano radica en poder conocer y dominar poco a poco los determinismos naturales, puesto que sus instintos rígidos son escasos, y debe por tanto, inventar los medios de supervivencia. Esta capacidad de inventiva, de creación, hace que la especie humana tenga un mayor componente conductual de carácter cultural que un componente conductual de carácter instintivo.
Para la mayoría de los teóricos anarquistas las leyes naturales, en el ámbito relacional, no conduce a la competición y la violencia, sino que están regidas por el principio del apoyo mutuo. Existe una percepción positiva del medio natural, en la línea de Rousseau. Esta es la idea principal que P.Kropotkin desarrolla en su obra “El apoyo mutuo – Un factor de evolución”. Este autor geógrafo y biólogo a la par que teórico social, contradice al darwinismo social afirmando que la evolución natural se sustenta sobre la colaboración entre los miembros de una especie y aun entre las distintas especies de la naturaleza. Su teoría le lleva a afirmar que la anarquía será el producto inevitable de la evolución de las leyes naturales en la sociedad humana. Para los pensadores anarquistas mas vinculados al cientificismo kropotkiniano y a los planteamientos de Bakunin, la razón ( y por lo tanto, la moral, la política, la educación, etc.) se identifica con la necesidad natural, y la libertad, por lo tanto, cosiste en la aceptación de esa necesidad. Otros autores como Errico Malatesta, e muestran críticos con este de algún modo determinismo optimista de la conducta libre, e incide mas en el voluntarismo del ser humano, y por lo tanto quitan peso a las determinaciones naturales.
Pero todos vienen a reconocer la necesidad de aceptar las leyes naturales, aunque esta aceptación no supone sumisión ni rigidez, puesto que, como veíamos en el punto anterior, la característica esencial del ser humano es la de ser libre.
La moral anarquista
El anarquismo trasciende la propuesta política para situarse también en el plano moral. Entiende que la verdadera revolución debe darse no solo en las estructuras socioeconómicas y políticas, sino también en la moral y la ética. El fundamento de la moral anarquista se sitúa en la crítica a la moral burguesa y en la consideración de que los males actuales son, en buena parte, el resultado de opciones morales negativas. La moral burguesa traiciona el ideal de progreso y emancipación de la humanidad (esto ocurre desde la Revolución francesa), y justifica las relaciones de poder y explotación, siendo su característica principal la hipocresía, pues la burguesía se disfraza de toda serie de enunciados cívicos y de leyes de apariencia democrática que no son mas que un refinado disfraz para ocultar el dominio sobre las clases oprimidas y su marginación.
Por tanto, la opción moral anarquista empieza por criticar la insolidaridad el lucro y el espíritu de competición, y propone los valores de solidaridad, la igualdad y la libertad como supremos. La solidaridad y el apoyo mutuo es la alternativa que la ideología libertaria ofrece frente al orden burgués. El anarquismo entiende que el autentico motor de la historia y la vida no es la lucha individual por la subsistencia (como propone el neodarwinismo social), sino el esfuerzo colectivo por sobrevivir, la solidaridad entre los miembros de una sociedad. Este principio lo desarrolló ampliamente P Kropotkin en el Apoyo Mutuo – Un factor de la evolución, y La moral anarquista, obras que suponen en gran parte el punto de referencia de las diversas tendencias anarquistas en cuanto a la concepción de la historia y la moral.
La solidaridad es la clave de una sociedad mejor y solo desde su práctica en la actualidad se puede construir la sociedad altruista futura. Por eso en las organizaciones libertarias y obreras sus miembros deben practicar rigurosamente las actitudes morales que predican (no puede haber contradicciones entre la moral en la vida publica y la moral en la vida privada) y la organización obrera deberá mostrar en su funcionamiento interno un tipo de relaciones opuestas a las vigentes en la sociedad actual. Por otro lado, el anarquismo defiende que solidaridad, la abnegación y el sacrificio por los demás no son propiedad de las religiones, las cuales han procurado apropiárselos para sobrevivir, al fortalecer su apariencia moral. Como ya hemos dicho la solidaridad y la libertad van unidas de la mano en el anarquismo, y por lo tanto, la moral del apoyo mutuo no puede ser impuesta, no puede basarse en sanciones legales, sino en el consejo, la persuasión o la coacción moral (como propone Ricardo Mella).
La coherencia doctrinal del anarquismo exige que la sociedad alternativa se busque mediante la libertad, sin procedimientos autoritarios, lo que lleva a la defensa de una concepción ética de la política basada en la coherencia entre medios y fines. A la libertad solo se llega practicando la libertad, a la solidaridad, practicando la solidaridad, a la autogestión, practicando la autogestión… Esto supone situarse en contra de la mayor parte de la tradición política occidental, que basa su actuación en el maquiavelismo político, considerando que los fines justifican los medios. La subordinación de los medios a las circunstancias supone desvalorizar la vida actual y potenciar comportamientos sumisos y resignados, por tanto solo una ética radical puede hacernos llegar a una sociedad totalmente libre e igualitaria.
 
Texto extraido del libro Anarquismo y Educación, La propuesta sociopolitica de la pedagogia libertaria de Francisco Jose Cuevas Noa, Fundacion Anselmo Lorenzo, Madrid 2003
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