Coltán, ¿el nuevo oro del siglo XXI?…

El coltán, comercio sangriento.

Un documental realizado por una cadena francesa, nos acerca al incómodo problema que la obtención de Coltán, (mineral necesario para la fabricación mayoritariamente de teléfonos celulares), está causando en el Congo.
Ayudando a financiar grupos rebeldes, responsable de matanzas, abusos y causante de condiciones de trabajo en régimen de esclavitud, muchas con niños por protagonistas.

http://www.youtube.com/watch?v=1Y8-0VCvBig

Coltán,  ese misterioso mineral que se utiliza para fabricar componentes  clave de los móviles, smartphones y dispositivos electrónicos portátiles cada  vez más potentes y sofisticados. Periódicamente se le menciona en los medios  como responsable indirecto (en parte) de la atroz guerra crónica que sufre la República Democrática del Congo (donde se hallan las mayores  reservas mundiales de coltán).

Sabemos, por tanto, para qué se usa.  Sabemos de dónde se extrae. Pero en general, cuando se habla de este mineral, a  la mayoría se le olvida decir lo que es. La palabra coltán es una abreviatura de  columbita-tantalita. De la mezcla de estos minerales podemos extrar el niobio y  el tantalio, esenciales en la electrónica moderna.

La columbita y la  tantalita son muy similares, con un aspecto oscuro y veteado. En realidad,  podríamos decir que se trata del mismo mineral, con la fórmula  [(Fe,Mn)(Nb,Ta)2O6]. Si predomina el niobio frente al tantalio tenemos columbita  (más ligera), y si predomina el tantalio (en cuyo caso, siendo estrictos, la  fórmula sería [(Fe, Mn)(Ta, Nb)2O6]) tenemos la tantalita, que es más densa. El  coltán es el nombre genérico que recibe la mezcla de ambas.
El interés de la explotación del coltán es fundamentalmente poder extraer el  tantalio (símbolo químico Ta). Es un metal de transición muy resistente a la  corrosión e inerte, por lo cual es muy valorado como sustituto del platino en la  instrumentación. Sin embargo su ‘boom’ llegó con la telefonía móvil.

Los  condensadores electrolíticos de tantalio son totalmente análogos a los más  habituales de aluminio, por ejemplo. Sin embargo, con el tantalio podemos  conseguir una mayor capacidad (cualidad de almacenar carga eléctrica de un  condensador) con un menor tamaño. Como los condensadores son vitales en  cualquier dispositivo electrónico, a la hora de fabricar dispositivos portátiles  interesa que dichos condensadores sean tan pequeños como sea posible.

Sin salir de la electrónica, el tantalio se emplea para fabricar resistencias  de alta potencia (las resistencias son otro componente básico de los circuitos  electrónicos). Se utiliza también en super-aleaciones empleadas en las turbinas  de los aviones o los reactores nucleares, así como para recubrir prótesis  humanas. Se trata, por todo ello, de un metal imprescindible para la tecnología  moderna, aunque hasta el despegue de la ‘electrónica personal’, no se habían  necesitado cantidades masivas.

Si el tantalio fue bautizado en honor al Tántalo de la mitología griega, su hija  Niobe fue la que dio nombre al niobio (símbolo Nb). Esta denominación tiene una  razón: el niobio se descubrió precisamente analizando los restos obtenidos de la  producción de tantalio. A veces se le denomina columbio, aunque en realidad, el  “elemento” al que originalmente se llamó columbio no era tal elemento, sino una  mezcla de niobio y tantalio.

Por lo demás, el niobio es un metal de  transición bastante similar al tantalio (se encuentra encima de él en la tabla  periódica), aunque más ligero. Sólo una pequeña parte del niobio se usa en  electrónica (por tanto, el tantalio es más ‘culpable’ de la moda del coltán).  Aun así, sus propiedades lo convierten en un material cotizado.

El  niobio se usa en superaleaciones con aplicaciones en la aeronáutica, pero quizá  su propiedad más interesante es la superconductividad. Cuando se enfría por  debajo de su temperatura crítica (9.2 K, es decir, -264 ºC) su resistencia  eléctrica es nula y se puede mantener una corriente eléctrica indefinidamente a  través de él. Con esto, se pueden elaborar potentísimos electroimanes, usados  por ejemplo en los aparatos de resonancia magnética y en los aceleradores de  partículas.

Por último, otro campo de aplicación interesante de este  metal es el de las comunicaciones ópticas. El niobato de litio (LiNbO3) se usa  en guías de onda, moduladores y conmutadores optoelectrónicos o láseres. Este  compuesto es clave para poder elaborar redes de fibra óptica más rápidas y  eficientes, y así, entre otras cosas, poder disfrutar de conexiones más rápidas  a Internet.

Fuente: xatakaciencia

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