El fútbol está en quiebra, ¿podría no comenzar la liga?…

•El Gobierno empuja a Telefónica a comprarle Digital+ a PRISA, para salvar el inicio del campeonato (18 de agosto).
•Justo lo contrario de lo que pretendía apenas hace dos meses, en pleno cabreo por el caso Bárcenas.
•Se trata de evitar el escándalo mayúsculo de que se retrase el comienzo de la Liga.
•Mientras, Sogecable ha decidido no pagar a Mediapro los derechos que le adeuda.
•PRISA cree que Roures le pide 50 millones de euros más de lo acordado.
•Pero Telefónica no está dispuesta a pagar ni un euro más de los 900 millones, mientras Cebrián se planta en 1.200.
•Al final, Cebrián y Roures, dos de los pícaros más afamados de España, aprovechan el ansia de fútbol para salvar sus maltrechos negocios.

La liga debe comenzar el 18 de agosto y el Gobierno Rajoy -siempre profundo- no está dispuesto a afrontar la ‘catástrofe’ sociológica que podría acarrear el peligro sobrevenido por razones pecuniarias: que la liga no comenzara. Ni la crisis soberana es más importante que eso, oiga usted.

Empezando por el final: el problema del fútbol español es que está quebrado. Salvo ese pequeño detalle, todo lo demás marcha perfectamente.

Sí, los clubes de fútbol están en quiebra. Esto ya no es un negocio, es una burbuja. Ya hemos explicado en Hispanidad el porqué: Mediapro -el insigne Jaume Roures (un hombre honrado), no paga a los clubes. La PRISA de Juan Luis Cebrián (otro hombre honrado) no paga a la Mediapro de Roures. Por tanto, los clubes no pagan ni sus compromisos con los proveedores y jugadores ni a la Hacienda pública. Total: que en buena lógica económica, la Liga de Fútbol española está en concurso de acreedores. Y eso significa que la Liga 2013-2014 (comienzo previsto para el próximo 18 de agosto), no podría empezar. O, en esos mismos términos contables, no debería. Y el Gobierno Rajoy puede permitirse muchas burradas, pero no esa.

Por ello, presiona a Telefónica, a Mediapro y a la Liga de Fútbol Profesional para que lleguen a un acuerdo, al tiempo que le dice a Montoro que ni se le ocurra aplicar a los clubes de fútbol (le adeudan 800 millones de euros a la Hacienda pública) los requerimientos de pago que aplica a cualquier otro sector económico. Nada de intervenir los clubes.

¿Y qué tiene que ver Telefónica con todo esto? Pues que tiene músculo financiero. Para ser exactos, a Telefónica sí le interesan los derechos del fútbol. La mayor parte de esos derechos los tiene PRISA o Mediapro, usufrutuados por PRISA. Sogecable, para ser exactos, su marca de TV de pago, Digital+. Si Telefónica pudiera unir la plataforma de TV por satélite con la suya por cable (antes Imagenio, ahora Movistar TV) podría ser un buen negocio, la cuarta pata de la mesa, a unir a telefonía fija, móvil e internet.

Ahora bien, César Alierta no está dispuesto a comprar Sogecable a cualquier precio. Es más, reprocha al Ejecutivo Rajoy que hace apenas tres meses, el Gobierno prohibía que Telefónica comprara Sogecable porque suponía todo un favor a PRISA, que le castigaba con los listados de Bárcenas. ‘Cosas veredes’, amigo Sancho.

Ahora mismo, la marca Digital+ tiene el siguiente accionariado: PRISA 56%, Telefónica 22% y Tele 5 otro 22%. Telefónica está dispuesta a comprar el 56% de Sogecable pero su última oferta es de 900 millones de euros. Además, quiere que antes se solucione el problema con Mediapro o, como alguien definió el pulso Cebrián-Roures, “de gitano a gitano”. Veamos: Mediapro comenzó a pasar facturas a PRISA por sus derechos que al antiguo imperio de los Polanco le parecían demasiado amplias. Para ser exactos, tras consultar con un auditor y con el famoso despacho Joaquín de Fuentes, ahora trabajando para PRISA, antes para el Gobierno Zapatero, en medio para Telefónica, los expertos han calculado que Roures quería sisarle a Cebrián 50 millones de euros sólo en la temporada de 2012-2013. Demasiado pensó Cebrián, quien ha decidido consignar en sus libros el coste que considera real y dejar que Roures, Benet y cía practiquen su deporte favorito: querellarse contra el mundo.

En el entretanto, la Liga de Fútbol Profesional, que se dedica a no cerrar fichajes por falta de dinero, acude al Gobierno, y el Ejecutivo, siempre solícito a las reclamaciones de las masas presiona a Telefónica, que tiene músculo financiero, a solucionar el problema: que compre Sogecable se entienda con Mediapro y pague a los clubes, a cambio de un monopolio en TV de pago que unirá cable y satélite, Imagenio (ahora Movistar TV).

Ahora bien, Telefónica, que en el Consejo de Sogecable se dispone a sustituir a Ángel Vilá por Luis Blasco (no, Blasco seguirá como presidente de Telefónica Argentina pero estará en el Consejo de Administración de Sogecable) sólo acepta pagar 900 millones de euros. Pero Cebrián exige 1.200 millones de euros. Hay a quien los 900 millones, aunque no dejen de ser la mitad de lo pagado por el primer 22%, sigue siendo una barbaridad. Y están cargados de razón: a fin de cuentas es la filial de una empresa cuya capitalización en bolsa no alcanza los 220 millones de euros.

Al final, Cebrián y Roures, dos de los pícaros más afamados de España, aprovechan el ansia de fútbol para salvar sus maltrechos negocios. Ya saben, por interés social y en calidad de servicio público.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com

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